"Para frenar la despoblación hay que facilitar el empleo"

Adrián del Campo
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La exministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en su visita a Aranda. - Foto: DB

La exministra de Rajoy, Isabel García Tejerina, visitó Aranda para analizar la comarca. Compara y distancia a su formación del PSOE para luego afirmar que la «polarización es mala» y definir a los populares como «el partido de la moderación»

Fue exministra de Agricultura y ahora es la candidata del PP al Congreso de los Diputados por Valladolid. En plena campaña electoral, Isabel García Tejerina hace parada en Aranda para hablar con los agricultores. También para atender a Diario de Burgos y analizar el mundo rural y comparar, más de una vez, los gobiernos populares con el actual socialista, aunque también para admitir que no le gusta la polarización y definir lo que para ella es el liberalismo.

Muchos de los exministros de Rajoy han dado un paso atrás y se han alejado de la primera línea política mientras usted repite al Congreso, ¿por qué su caso es diferente?

Los exministros de Rajoy son todos personas con una muy alta valía profesional, por lo tanto, cuando uno profesionalmente vale por sí mismo, pues siempre tiene una oportunidad de trabajar en lo público y en lo privado, cosa que a mí me parece tremendamente positiva. En mi caso, yo cuando salí del Gobierno decidí apoyar a Cospedal y luego a Pablo Casado. Esta continuidad de la trayectoria de lo que ha sido el PP yo entendía, desde un punto de vista de proyecto y de ambición para España, que era lo más adecuado.

En Castilla y León hay debate sobre la prohibición de la caza y su posterior rehabilitación, ¿considera que es necesario que se haga un censo de especies cinegéticas?

Que se haga un censo no sé, no sé muy bien cómo es la Ley de caza de Castilla y León pero no sé si ha sido ese el problema. Lo que sé es que la caza está ordenada en Castilla y León y en el resto de España. Significa esto que una actividad que está ordenada es una manera de proteger a las especies cinegéticas pero al mismo tiempo tener un control de poblaciones. La caza es absolutamente necesaria desde un punto de vista medioambiental. Si hay más poblaciones de las que el propio ecosistema puede soportar, hay problemas de enfermedad, como la sarna, hay problemas para el sector ganadero, porque los animales salvajes transmiten enfermedades como la tuberculosis, hay problemas económicos...

La agricultura en la Ribera ha variado mucho con reducción de cultivos como la remolacha y el crecimiento de otros como la uva, ¿cree que esta zona es un ejemplo de adaptación al mercado?

Son dos ejemplos de cómo el PP hace bien las cosas y cómo los socialistas las hacen mal. Los socialistas aprobaron en Bruselas y además nos contaron a todos lo buena que había sido su decisión: la reforma de la OCM de la remolacha. Si hubiera sido ministra nunca hubiera votado a favor de una OCM que puso fin a la remolacha. Habla del vino. También los socialistas aprobaron la liberalización del viñedo, es decir, la posibilidad de crecimiento sin ningún control, absolutamente desordenado, que hubiera penalizado su valor. Fuimos nosotros, los populares, los que volvimos a poner autorizaciones a la plantación. Son dos sectores donde se demuestra el desconocimiento de los socialistas cuando negocian en Bruselas. En el caso del vino tuvimos que cambiar lo aprobado por ellos, volver a un sistema de autorizaciones para las plantaciones del viñedo que permitan un crecimiento positivo, pero que acompañe a la demanda, porque sino lo que estamos haciendo es hundir los precios a los viticultores.

Esta forma de controlar el cultivo de la uva, ¿se puede interpretar como una medida contraria al liberalismo económico que tanto promueve el PP de Pablo Casado?

El liberalismo lo que no dice es que no se regule absolutamente nada. Es que se intervenga cuando sea necesario para un crecimiento ordenado de la economía. Por lo tanto, si aplicamos eso al extremo tampoco habría Política Agrícola Común. No se trata de que el Estado y la regulación desaparezca, sino que solamente esté cuando sea necesario, cuando las fuerzas del mercado son lesivas para los agentes. De hecho, una desregulación absoluta no es el liberalismo bien entendido. El liberalismo cree que las fuerzas del mercado son las primordiales pero que cuando provocan desequilibrios hay que intervenir para no perjudicar a las personas. 

Aquí la mayoría de hectáreas siguen siendo de cereal de secano, donde la PAC es fundamental. ¿Se podrán mantener las cuantías ahora que Europa parece plantearse otras prioridades de inversión?

El PP siempre ha tenido en los presupuestos europeos una prioridad: la PAC. Con los socialistas ha dejado de ser una prioridad. La ministra de Economía, cuando era responsable de los presupuestos europeos, propuso un recorte del 30% de la PAC y una cofinanciación. Fue la intervención de Rajoy, junto con Macron, lo que consiguió que la propuesta de negociación de la PAC fuera de una rebaja del 5% y no del 30%. 

¿Conseguir esa rebaja del 5% sería suficiente o aspiran a que se mantengan las inversiones actuales?

Personalmente trabajé por 47.500 millones de euros en un momento de recortes muy difícil en 2013, porque Europa estaba en crisis. Con menos presupuesto comunitario conseguimos mejorar el dinero para nuestros agricultores. Nosotros siempre nos pondremos como objetivo esos 47.500 millones, el problema es que el Gobierno socialista ha dejado pasar un tiempo muy valioso en la negociación. 

En las zonas rurales año tras año la despoblación se agrava y no se frena ni con un Gobierno del PSOE ni del PP, ni con décadas del PP en la Junta, ¿qué se ha hecho mal?

El medio rural ha perdido mucha población con la crisis económica de Rodríguez Zapatero, que con su Plan E, que llevó inversiones a los pueblos, pero no las que necesitaban. Se destruyeron muchísimas empresas, también por una reforma laboral que provocaba el cierre de las empresas porque les quitaba flexibilidad. Cuando se cierra una empresa es muy difícil volverla a crear y especialmente en el entorno rural. La crisis de Zapatero, que se llevó por delante a más de 300.000 autónomos y a muchas pymes que están en el medio rural, ha hecho que en estos diez años se perdiera población. En gran medida se debe a eso, a estos tres millones y medio de puestos de trabajo que se perdieron.

¿No sé si la crisis quizá fue un fenómeno contrario, que se padeció más en núcleos industriales, en ciudades que en pueblos?

Lo que pasó es que el sector agroalimentario se comportó muy bien y luego, nosotros cuando llegamos al Gobierno, dijimos que el sector agroalimentario contribuiría a la recuperación económica. Y ese era nuestro objetivo como Gobierno y lo conseguimos. Cuando entramos en 2011 el sector representaba el 8% del PIB y nos fuimos y era más del 10%, pasamos de exportar 31.000 millones de euros a 50.000 millones. Insisto, el mercado laboral socialista introduce unas rigideces que hacen que ante momentos de dificultad, las empresas solo puedan cerrar.

Habla de que la producción en la agricultura mejora, pero aun así la gente se sigue marchando. ¿Por qué? ¿Qué soluciones puede haber?

La gente va donde hay empleo, por lo tanto lo que hay que hacer es fomentar, facilitar la creación de empleo del entorno rural. Un Gobierno que destruye empleo, ni en las ciudades ni en el medio rural. Por eso necesitamos un gobierno como el del PP, que tiene como objetivo último la creación de empleo, de prosperidad, que pone a las personas en el centro. ¿Qué hace falta? Que la gente tenga buenos servicios y que, insisto, hagamos del medio rural un polo de atracción de inversiones.

Respecto a la campaña electoral, ¿el discurso del PP es más directo desde la llegada de Casado? ¿Cree que es beneficioso para la sociedad polarizar y simplificar tanto?

Creo que sí hay un lenguaje más directo pero es verdad que vivimos en épocas de polarización. Tenemos partidos extremos que antes no existían. Pero el PP es precisamente lo contrario. Hemos sido y llevamos a gala ser el partido de la moderación. El partido de la solvencia en la gestión, del rigor, de la preocupación de los intereses de los españoles y no de los partidistas. Yo sí creo que la polarización es mala, porque ninguna sociedad nunca ha avanzado desde los extremos. Así que si queremos que España no pierda el tren de la modernidad hay que avanzar desde la moderación, que es lo que siempre ha sido y siempre será el PP.