La igualdad no entiende de pueblos o ciudades

L.M.
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María del Amor Andrade (i.), alcaldesa de Valle de Santibañez, y la concejala del Ayuntamiento de Burgos Blanca Guinea. - Foto: Alberto Rodrigo

María del Amor Andrade lleva 8 años al frente de Valle de Santibáñez, donde la mayoría son concejalas. Blanca Guinea es la mujer más joven en el Salón de Plenos de Burgos

María del Amor Andrade es la alcaldesa del Valle de Santibáñez. Blanca Guinea se ha estrenado esta legislatura como concejala en el Ayuntamiento de Burgos. La primera es afiliada del PP y la segunda simpatizante de Podemos. A primera vista podría decirse que tienen en contra, ideológicamente hablando, todo un mundo, pero las dos comparten una visión parecida del feminismo y de la lucha para conseguir una igualdad real entre sexos. «Partiendo de la base de que es un movimiento que defiende que las mujeres son iguales que los hombres en derechos, y deben tener las mismas oportunidades, desde luego que me considero feminista», admite Guinea.
Andrade es una ferviente defensora de la igualdad entre géneros, aunque sin entrar en corrientes radicales. Sin embargo, admite que nunca ha participado en la manifestación del 8 de marzo, y hoy tampoco lo hará por motivos laborales. «El Día de la Mujer es todos los días, no solo hoy. En mi familia nos han inculcado que tenemos que defendernos todos los días. Lo hablo mucho con mis hijas, que tienen otra mentalidad distinta a la mía y que sí van a manifestarse. Son jóvenes, ven su futuro en peligro y salen a luchar por él», indica. Blanca Guinea, en cambio, sí que anuncia que no asistirá a la comisión de ParticipaciónCiudadana prevista hoy y pasará el día en la calle «entre amigas, una buena forma de hacernos fuertes entre nosotras».
Con respecto a su experiencia en política, Andrade lleva la frente del Consistorio del Valle de Santibáñez desde hace ocho años, un logro que levantó cierto recelo en el municipio. «Fue todo un reto. Del Ayuntamiento dependen nueve pedanías, todas gobernadas por hombres. Además, la toma de posesión coincidió con una época en la que todas éramos mujeres: las trabajadoras de las cajas, la médica, la farmacéutica, la profesora... Nos llamaban el pueblo de las mujeres», recuerda.
Ser mujer y tener responsabilidades institucionales no ha estado siempre bien visto, y menos si a esa ecuación se le suma el factor de hacerlo en un pueblo. «A las mujeres les cuesta continuar en los Ayuntamientos y terminan dejándolos», lamenta.No es su caso, ya que de sus seis ediles, cuatro son mujeres.
Ya en plena urbe, entre obras, ruidos y atascos, Blanca Guinea entró al Consistorio burgalés con 23 años. «Si no me hubieran animado tanto no me habría atrevido», confiesa, al tiempo que denuncia el «doble esfuerzo» que debe completar por el simple hecho de ser mujer y joven. «Hablas con algún técnico, con un compañero al lado, y le contestan a él en vez de a mí», expone Guinea sobre detalles que suponen ese doble esfuerzo en su día a día.
el papel de la institución. Tanto Guinea comoAndrade tienen un poder que no tiene el ciudadano de a pie, la posibilidad de cambiar las cosas a través de las instituciones. Las dos coinciden en que la administración pública debe garantizar la igualdad entre todas las personas, bien sean hombres o mujeres. «Los Ayuntamientos deben tener un compromiso firme», explica Guinea, mientras que Andrade defiende que, aunque desde un Consistorio pequeño como el suyo poco pueden hacer, tanto el puesto de auxiliar como el de secretaria están a cargo de mujeres.
Las dos coinciden y consideran fundamental el hecho de alcanzar un consenso entre los diferentes grupos políticos en materia de igualdad y que ataje de raíz el origen del problema. «Independientemente de lo que piense cada uno hay que llegar a acuerdos», indican las dos, a la vez que ponen el foco de atención en el posible hartazgo de los ciudadanos si no se consiguen resultados por culpa de rencillas políticas.
«El ruido puede llegar a cansar a la gente pero es interesante para ver dónde se posiciona cada uno», afirma Guinea, que valora el avance del debate a nivel social que se ha producido desde hace unos años. Por su parte, Andrade lamenta la falta de unión en citas como la de hoy. «Al final no sabes si hacer huelga completa, dos horas, ir a la manifestación o no hacer nada», critica.