Un grupo inversor proyecta reabrir Valle del Sol, con 6 pistas a medio plazo

I.P. / Burgos
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El proyecto 'Parque de nieve y monte de Pineda' se concibe como una iniciativa integral que estaría en servicio todo el año. La inversión inicial para arrancar con 2 pistas de esquí estaría en 1,2 millones. Ayer se presentó en la Diputación

Imagen del año 1998, dos antes de cerrarse, con la pista central cubierta de nieve. - Foto: Lorenzo Matías

Todavía son muchos los burgaleses que añoran la estación de esquí de Pineda de la Sierra, cerrada  desde hace 15 años. Los primeros, los vecinos y la Corporación, que lleva años detrás de que alguien se atreva a lanzar un proyecto para reabrir y con ello revitalizar no solo Valle del Sol, sino el propio municipio, la comarca y hasta la provincia, se atreve a decir su alcalde, Santiago Rojo. Ese día ha llegado; un grupo promotor e inversor, con amplia experiencia en este sector, ha redactado un anteproyecto que ayer se presentó al presidente de la Diputación y que conocen ya los responsables del grupo de acción local Agalsa, al que se presentará en la nueva convocatoria Leader de fondos europeos.
El proyecto planteado no solo se centra en la reapertura de la estación de esquí, como se desprende de su propio nombre: Parque de nieve y monte de Pineda. Los promotores, que están en proceso de constituirse en sociedad para gestionar el complejo en caso de lograr financiación, entienden que hay que sacar partido todo el año para la práctica de otras actividades en sus pistas, además de integrar las posibilidades que ofrece el pantano del Arlanzón para la práctica de todo tipo de deportes náuticos y la Vía Verde.
No han dejado nada al azar. Jesús Gutiérrez, uno de los integrante del equipo técnico redactor del proyecto, asegura que durante años se han estado estudiando las precipitaciones en la zona y si bien es verdad que no se han producido grandes nevadas, -no así éste y el pasado año- la falta de nieve no supone actualmente ningún problema, ya que ésta se garantiza con cañones de tecnología innovadora de origen israelí.
Reflotar la estación a un nivel óptimo, según el deseo del grupo inversor,  supone varias fases, que culminarían en un plazo de 5 ó 6  años, explica Juan Carlos Torres, otro de los socios. En una primera fase, la inversión de arranque se calcula en 1,2 millones -bien un una o dos anualidades-; 2 millones la segunda, y en función de cómo reaccione el mercado y las expectativas, la tercera fase podría alcanzar hasta 3 millones. Lo bueno de la iniciativa es que no se parte de cero, sino con la infraestructura de la antigua estación.
Estaríamos hablando de una estación de quinta generación, que garantiza la nieve en invierno hasta con temperatura positivas con cañones, y dimensionada a lo que se entiende una estación moderna y de tamaño reducido, donde no priman los kilómetros esquiables, y que no solo se enfocaría al esquí alpino, sino a otros deportes de nieves (trineo, raquetas, esquí de fondo, snowboard, juegos en la nieves...). El germen es el proyecto invernal, pero lo novedoso es que la estación se adaptaría a actividades de primavera y verano, aprovechando las infraestructuras de pistas, telesillas y telesquíes para subir con bicicletas y bajar por las pistas.

PISTAS PARA EMPEZAR

La estación Valle del Sol tiene una sola pista, con dos antiguos remontes. Solo uno de ellos es ahora aprovechable, afirma Torres, que añade que la idea es renovar ese telesquí, incorporarle los elementos de seguridad que exige la normativa y tramitar las autorizaciones administrativas. Esta pista tiene un kilómetro esquiable en línea recta.
El primer año se arrancaría con esa pista central y una más que se trazaría entre el bosque de pinos sin necesidad de cortar ninguno. En ese arranque, se instalaría la cinta o alfombra de plástico -similar a la de los aeropuertos) para debutantes y para actividades de verano. En un horizonte de cinco años, la idea es contar con 5 ó 6 pistas en un circuito entre los bosques, que podría suponer un recorrido esquiable de 8 kilómetros, con otros 2 remontes adicionales.
     Pasar del papel a la realidad no será fácil en todo caso, no solo por la adecuación de las pistas y la mejora en otras infraestructuras del complejo, sino por aspectos legales como cesiones de espacios a la sociedad gestora, como el propio suelo de la estación, cuyo periodo de concesión actual es hasta el año 2023, o del albergue que está adjudicado hasta 2016. En todo, caso, para resolver estos asuntos hay tiempo y distintas posibilidades de acuerdos, apuntan.