Burgos pierde el tren millonario de los fondos europeos

H. Jiménez
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Tras el cierre del Plan Estratégico y el fin de convocatorias tan potentes como el Urban solo han llegado pequeñas cantidades. Por contra, entre 2002 y 2012 la ciudad obtuvo 24 millones

Burgos pierde el tren millonario de los fondos europeos - Foto: Patricia González

Ahora que tanto se pone en cuestión la idea de Europa, que los ultranacionalistas y los británicos se quieren salir de la Unión, basta con hacer un ejercicio de memoria para recordar la cantidad ingente de millones que a lo largo de los últimos años han recibido los países menos desarrollados (España entre ellos) y cómo la ciudad de Burgos ha pillado un buen pellizco de forma directa.
Entre 2002 y 2005 se recibieron 11,6 millones de euros según los cálculos que entonces ofreció el propio Ayuntamiento. Poco después, el programa Urban, regó la ciudad con otros cerca de 12 millones. Desde aquel maná ha habido otras iniciativas en materia de movilidad, medio ambiente o nuevas tecnologías, pero no han pasado de la frontera de los miles de euros y el tren millonario se ha perdido, coincidiendo también con el cierre del Plan Estratégico cuya oficina se había especializado en buscar este tipo de ayudas. Ahora toca recuperar el tiempo y los dineros perdidos, pero va a costar mucho.
El Urban, el gran ‘regalo’ de este periodo, permitió llevar a cabo actuaciones como la remodelación de la calle Santander, la ampliación del puente de Castilla, la obra del parque de la Isla, la cubierta de la iglesia del Monasterio de San Juan, la remodelación de los antiguos juzgados para su conversión en centro cívico o la transformación de la vieja estación de ferrocarriles, que por cierto estuvo a punto de perder los fondos tras sus sucesivos retrasos. También fueron generosas las aportaciones externas a la planta de biometanización que se concluyó en 2005, los 1,3 millones para la cohesión social del programa Equalbur entre 2002 y 2004 o los 2,3 millones del Civitas que se aplicaron a iniciativas de movilidad ‘verde’ como el préstamo de bicicletas entre los ejercicios 2005 y 2008.
El contraste con la contabilidad de los últimos años es notable. En los informes de liquidación presupuestaria más recientes aparecen remesas de casi 800.000 euros en 2016 y de 650.000 en 2018, pero se trata de los coletazos finales de programas ya ejecutados y a cambio hay cantidades mínimas en el apartado de certificaciones, lo cual indica que pocos proyectos nuevos se han ido gestionando.
Aunque no fueran directamente a las arcas municipales sino a su empresa pública Aguas de Burgos a través de la Sociedad Estatal ACUAES, resultaron también más que generosos los 40 millones de euros que costearon más de la mitad de la ampliación de la depuradora y los nuevos depósitos de Cortes. Y desde entonces (año 2016) no se ha logrado ninguna gran subvención de Bruselas.
El último intento destacado, pero fallido, fue el del programa DUSI (Desarrollo Urbano Sostenible) que comenzó con la aspiración de lograr 14 millones para iniciativas de mejora del patrimonio cultural, medioambiental, inclusión social, regeneración urbana, disminución en emisiones de carbono o administración electrónica. Era un buen cajón de sastre que sonaba a música celestial para el anterior equipo de Gobierno, pero la ciudad vivió dos fracasos consecutivos en 2015 y 2016 al no lograr ser elegida en detrimento de Salamanca, Palencia, Soria o León, por hablar únicamente de las competidoras en el ámbito autonómico. Los importes previstos fueron bajando y tras los dos fiascos Burgos renunció a la tercera convocatoria, a la que ni siquiera se presentó.
Sobre todo, como se observa por lo realizado durante la etapa más fructífera, hubo muchas oportunidades en materia de movilidad, tanto la de pequeña escala (bicicletas) como la que acababa traduciéndose en hormigón (peatonalizaciones) que siempre luce electoralmente y que en definitiva también servía para mejorar, aunque desde un punto de vista más tradicional, la vida en la ciudad. (Más información en edición impresa)