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Cuatro años y medio de prisión por abusar de una joven ebria

I.E.
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La agredió cuando se hallaba dormida en un cuarto de una casa en Burgos donde descansaban más personas

Cuatro años y medio de prisión por abusar de una joven ebria - Foto: Luis López Araico

Ya advertían los forenses de Burgos la semana pasada que se habían incrementado las exploraciones que practican a jóvenes que han sufrido abusos en una noche de fiesta, tras una ingesta de alcohol que merma sus facultades cognitivas.  En algunos casos los procedimientos judiciales abiertos sobre un caso de esta naturaleza no prosperan por falta de pruebas, pero el que acaba de juzgar la Audiencia Provincial sí acabó en condena, cuatro años y medio de prisión para un joven que abusó de una chica -con acceso carnal- cuando se encontraba dormida y ebria en una habitación de un piso de la ciudad de Burgos.

Los hechos ocurrieron el 30 de mayo del pasado año después de un botellón en las faldas del Castillo, en el que se hallaban tanto la víctima como el acusado. 

Alrededor de las 23,00 horas unos cuantos jóvenes se desplazaron al domicilio de uno de ellos, donde el grupo siguió ingiriendo bebidas alcohólicas. Sobre las 2 de la madrugada cuatro de ellos se fueron a dormir a una de las habitaciones. Alrededor de las 5, el procesado -que se había acostado en el suelo-  se colocó encima de la joven y abusó de ella «con acceso carnal», aprovechándose del estado de adormecimiento de la víctima como consecuencia de la ingesta de gran cantidad de alcohol. 

De hecho, presentó una tasa de 1,07 gramos por litro de sangre en el análisis que le practicaron en el HUBU, una intoxicación que produjo «una notable afectación de sus capacidades sensoriales y de sus facultades cognitivas y volitivas». Es más, la chica tardó en despertarse, pero en el momento en que se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo pegó un fuerte grito, lo que hizo que el agresor se retirase rápidamente de encima de ella y se volviera a tumbar en el suelo haciéndose el dormido.

Además de la pena de cuatro años y medio de prisión, el tribunal provincial prohíbe al condenado acercarse a la víctima (a menos de 500 metros de distancia) ni comunicarse con ella durante un periodo de diez años. En todo caso, como el procesado es de origen extranjero, la sentencia judicial acuerda su expulsión de territorio español durante una década cuando alcance el tercer grado penitenciario o se le conceda la libertad condicional.