El tráfico cae en unas carreteras con mayoría de camiones

F.L.D.
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Los turismos desaparecen prácticamente de las principales vías de la provincia en cumplimiento del estado de alarma

Paneles informativos avisan de la cuarentena en carreteras con baja presencia de coches. - Foto: Valdivielso

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Distopía en las carreteras burgalesas

Una de las formas más visuales de comprobar que la gran mayoría de los ciudadanos están cumpliendo con el confinamiento para evitar el contagio del coronavirus es salir a la carretera. La imagen de las principales vías de la provincia bien podría utilizarse para cualquier película con temática apocalíptica. Cuesta ver que dos vehículos se crucen en un trayecto de unos cinco kilómetros y éstos son, casi siempre, camiones. El sector del transporte es uno de los únicos que puede salir de casa con permiso del Estado y su presencia en el asfalto sigue siendo notable. Pero las cifras son claras: los vehículos han ido desapareciendo progresivamente desde el pasado jueves hasta caer a la mitad en prácticamente todas las autovías, como la A-1, la A-62 o la A-231, así como la circunvalación, según los datos de la DGT.

La carretera que más intensidades de tráfico soporta en la provincia es la que une Burgos con Madrid. Habitualmente, pasan por ella entre 1.500 y 2000 vehículos a la hora, sobre todo en las proximidades de la capital, en el punto conocido como nudo Landa, donde se genera uno de los mayores cruces de caminos de la Península Ibérica, ya que confluye el transporte que viene de Francia y Portugal hacia el sur y también el que regresa al norte y este de Europa. Sin embargo, desde el viernes de la semana pasada se ha producido una caída drástica de la circulación. 
De los 1.500 vehículos a la hora de media, pasó a los 700, una intensidad que se ha mantenido prácticamente inalterable salvo el lunes, cuando se produjo un ligero incremento en comparación con el fin de semana, motivado en parte por la vuelta a la jornada laboral de muchos burgaleses que no pueden teletrabajar. 

Bastante más estable ha estado el tráfico en otra de las vías de alta capacidad importantes en la provincia, la A-62, que une a la capital con Valladolid y que utilizan muchos transportistas para ir a Portugal. Es precisamente esa circunstancia la que, probablemente, ha hecho que la caída no sea tan pronunciada como en la A-1. En cualquier caso, de una media de 500 vehículos a la hora se ha pasado, a partir del viernes, a los 350. 

También la N-I, donde el tráfico se desplomó tras la liberación de la AP-1, ha mantenido unos niveles de intensidad similares, salvo el pico registrado el lunes por el desvío de muchos vehículos pesados por la nieve. Por su parte, la A-231, una carretera que suelen utilizar unos 450 coches por hora, ha pasado a una media de 200 desde que se decretara el Estado de Alarma. 

En el caso de las rondas BU-11 y BU-30, dos vías que muchos burgaleses utilizan a diario para acudir al trabajo, la circulación media también se ha reducido en la última semana a la mitad en ambos casos.