La versión del Gobierno se tambalea

SPC- Agencias
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Un estudio estima que las personas contagiadas en España el pasado 9 de marzo podrían superar las 87.000, aunque Moncloa solo notificó 999 casos positivos en esa fecha

La versión del Gobierno se tambalea

Desde que se desató la crisis del coronavirus, uno de los focos de la polémica se situó sobre las manifestaciones por el Día de la Mujer, celebradas el pasado 8 de marzo. Unas movilizaciones a las que se alentó desde el propio Gobierno porque, según aseguraban desde Moncloa entonces, el coronavirus aún no era un riesgo incontrolable para el país. Ese fin de semana, además, se siguieron celebrando eventos multitudinarios (partidos de fútbol, corridas de toros, mítines de partidos políticos...) sin que las autoridades advirtieran del posible peligro de una expansión del COVID-19. De hecho, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguraba hace apenas una semana que no existía ninguna «circunstancia» ni dato aportado por las autoridades médicas que aconsejaran la suspensión de las manifestaciones del 8-M. Un relato compartido y defendido por todos los miembros del Gobierno a los que se les ha cuestionado sobre ello desde que se decretó el estado de alarma el pasado 14 de marzo.
Sin embargo, a medida que avanzan los días, los datos parecen desmontar la narración de los hechos que se lanza desde Moncloa y que exculparía al Ejecutivo de no haber tomado medidas antes, sobre todo viendo lo que estaba ocurriendo en otros países como Italia. Así, investigadores del Medical College de Georgia en la Universidad de Augustra (Estados Unidos) han desarrollado un modelo matemático que estima que España tenía el 9 de marzo un total de 87.405 casos de coronavirus. Según las cifras del Ministerio de Sanidad esa jornada apenas se notificaron 999 positivos, lo que significa que se registró un caso por cada 53 reales probables.
Los investigadores utilizaron su modelo matemático, que usa los números de COVID-19 de fuentes como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y luego usaron factores como la densidad de población de un área, la proporción de ciudadanos que residen en zonas urbanas donde la gente tiende a vivir más cerca, y las poblaciones de tres grupos de edad (de cero a 14, 15 a 64 y más de 65) para obtener números más precisos. Debido a que este virus es tan infeccioso, también consideraron la probabilidad de transmisión, según explicó Arni S.R. Srinivasa Rao, uno de los líderes de este estudio, que se publicó ayer en la revista Infection Control and Hospital Epidemiology.
En su investigación, encontraron, por ejemplo, que Italia hizo un trabajo comparativamente bueno al informar en un principio, con un caso notificado por cada cuatro positivos que los investigadores proyectaron. Eso significa que unos 30.223 contagios no aparecían en las estadísticas reales para ese 9 de marzo. Con el porcentaje tan pequeño de personas que se sometían a pruebas en todos los países ese momento, Corea del Sur también estaba notificando un caso por cada cuatro casos probables. 
El tirón de orejas de estos investigadores es, precisamente, para España, al considerar que, por falta de pruebas y de previsión, apenas se podían verificar uno de cada 53 positivos, lo que ralentizó la toma de medidas por parte del Gobierno y de las autonomías.