Los monjes también votan en primavera

Angélica González
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Roberto de la Iglesia, abad actual de la comunidad - Foto: VALDIVIELSO

El próximo 7 de mayo la comunidad cisterciense del Monasterio de San Pedro de Cardeña elige a su abad

Los monjes que componen la comunidad cisterciense del Monasterio de San Pedro de Cardeña no tienen este año cuatro convocatorias electorales como el resto de los burgaleses sino cinco. Porque a los comicios generales, europeos, autonómicos y locales -a los que está llamada toda la ciudadanía- ellos suman los propios para elegir a su nuevo abad, ya que este año termina el mandato del actual, Roberto de la Iglesia.
El sistema por el que elegirán a su máximo responsable es el del voto secreto en una urna y, al contrario que el resto de las convocatorias, en ésta no hay candidatos ni campaña. De hecho, podría ser elegido para gobernar el cenobio burgalés cualquiera de los, aproximadamente, 2.500 monjes cistercienses que hay en todo el mundo, aunque lo previsible es que sea uno de los que forman el pequeño grupo local, siempre que cumpla los requisitos que se establecen en las Constituciones de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.

 

Para poder ser abad de San Pedro de Cardeña es necesario tener siete años de profesión solemne en la orden y una edad comprendida entre los 35 y los 75 años. En la actualidad, la abadía trapense acoge a una comunidad compuesta por 14 miembros cuya edad media está en los 67 años .

 

La elección estará presidida por el denominado ‘padre inmediato’, que es el superior de la casa madre de San Pedro Cardeña -en este caso, San Isidro de Dueñas (Palencia)- quien, según los estatutos, « promoverá entre los hermanos el espíritu de fe y de discernimiento, a fin de que elijan un administrador digno para la casa de Dios».
Hasta ahora, este papel lo viene desempeñando Roberto de la Iglesia, un enfermero de 50 años de edad, que en abril de 2011 se hizo cargo de las funciones de superior tras la repentina muerte del abad Jesús Marrodán. Dos años después fue confirmado en su cargo, que tiene una vigencia de seis años que ahora llegan a su fin.
El Monasterio de San Pedro de Cardeña se mantiene gracias a la labor de sus monjes en diferentes ámbitos. Tienen una hospedería que cuenta con una importante afluencia de viajeros que buscan un espacio espiritual y de paz, una bodega y una tienda -tanto virtual como física- en la que venden todo tipo de productos, desde vino, cerveza artesanal, licores -la famosa Tizona-, chocolate y queso hasta las piezas de cerámica que realiza uno de sus miembros.