La estación se queda sin cafetería

H.J.
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Ninguna empresa opta a su explotación, para la que el Adif pedía 8.000 euros al año más una inversión inicial de otros 115.000

El establecimiento cerró el 26 de diciembre. Ya solo se puede comprar bebida y comida en las máquinas. - Foto: Alberto Rodrigo

La terminal Rosa de Lima está todavía más triste de lo habitual. Al hecho frecuente de ver pocos pasajeros en ella y de un montón de locales vacíos a la espera de tiempos mejores (el edificio se construyó pensando en la inminente llegada el AVE y lleva 12 años así) se suma desde hace unos días el cierre de la cafetería donde también vendían la prensa.
La empresa Medas que ha regentado el local a lo largo de los últimos años no concurrió a la última convocatoria abierta por Adif para su explotación y el concurso quedó desierto. La consecuencia es que ahora resulta imposible comprar comida y bebida en la estación, salvo que los pasajeros recurran a las máquinas automáticas.
El concurso, cuyo plazo de presentación de ofertas finalizó el 5 de diciembre, incluía la posibilidad de abrir una terraza hacia el interior del vestíbulo y otra hacia el exterior para sumar en total unos 400 metros cuadrados. Salía por un periodo de explotación de ocho años, por los que se pedía un arrendamiento mínimo de 66.092 euros. Esto supone algo más de 8.000 al año, lo cual no parece un montante excesivo, pero además el Adif pedía gastarse otros 115.000 euros a quien quisiera quedarse con la estación.
Esta última cantidad se divide entre 90.000 euros de inversión mínima en el local (divididos entre obra civil y mobiliario) y 25.000 para implantar en vinilos, mostradores, cartelería y máquinas de venta la imagen de ‘Máscosas’ , una marca comercial con la que Adif explota este tipo de espacios en las estaciones de tren de toda España.
Estimando los importes mínimos en cada uno de los conceptos exigidos por la titular de la infraestructura ferroviaria, por cada uno de los 8 años de explotación de la cafetería habría que emplear más de 22.000 euros. A eso, claro, habría que añadir los costes de la mercancía a comprar y por supuesto del personal necesario para atender un negocio que no lo es tanto, a la vista de su desértica realidad.
párking de pago en el aire. Aunque por el momento está resultando ruinosa, y a la vista está que costará mucho resucitarlos, la explotación de los locales bien podría ser una buena fuente de ingresos para el Adif si lograra sacarlos adelante. No así el párking de vehículos situado en la explanada exterior, puesto que su titularidad corresponde al Ayuntamiento de Burgos.
La anterior Corporación municipal, con el concejal Salvador de Foronda al frente del área de Patrimonio, llegó a valorar la posibilidad de empezar a cobrar por el uso del aparcamiento una vez llegase el AVE y se incrementase la demanda, pero la idea no se concretó. Ahora su sucesora en el cargo, la edil Sonia Rodríguez, afirma no tener constancia de que se dejase hecho nada efectivo al respecto y admite que la cuestión no está entre sus planes de futuro inmediato.