La foto de una zapatilla traicionó a la mafia georgiana

F. Labajo
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Así llegó la Policía Nacional hasta los integrantes de la mafia georgiana

Imagen captada por una cámara de seguridad del primer sospechoso. - Foto: DB

¿Cómo llegó la policía hasta la mafia georgiana? Aunque parezca increíble la operación Cátedra se encarriló por el fotograma en el que se veía uno de los sospechosos con un modelo determinado de zapatillas deportivas. 

Así centraron el tiro los investigadores sobre uno de los responsables, al que después de diversos seguimientos relacionaron con otra célula, desarticulada en verano dentro del marco de la pperación Supergen. Usaba hasta cinco identidades diferentes para pasar totalmente inadvertido, según informa Comisaría.
Esta persona de origen georgiano, llevaba tiempo residiendo en Burgos capital, y era la que proporcionaba la infraestructura necesaria para que el resto de células itinerantes pertenecientes a la mafia georgiana se asentasen temporalmente en la ciudad para cometer sus asaltos. En un domicilio de la zona sur de la ciudad, residía en compañía de su mujer de origen georgiano, y de su hijo de cuatro años, pasando totalmente desapercibido para el resto de la ciudadanía como una familia más. Esta persona además de alojar al resto de los integrantes en su domicilio temporalmente, era el encargado de realizar labores de información de inmuebles susceptibles de ser robados, analizando sus cerraduras y colocando los testigos marcadores en los mismos que denotasen la presencia o no de moradores en los mismos. Seleccionados los objetivos, entraba en juego el denominado “mecanic” que es el miembro de la organización encargado de la apertura de los domicilios, el cual se desplazaba expresamente hasta Burgos con este cometido, mientras otros eran los encargados de acceder al domicilio para sustraer joyas y dinero en efectivo principalmente.