Adiós a 13 años de copas con orgullo

Angélica González
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Jesús Izquierdo, el pasado martes, recogiendo los objetos del local. - Foto: Alberto Rodrigo

Una actuación de Kika Lorace, un icono para el colectivo LGTBI, puso fin el pasado día 9 al periplo del Coraçao, único pub de ambiente en Burgos

«El sábado lloré. Ha sido como enterrar a un hijo». Así de sincero y emocionado se muestra Jesús Izquierdo mientras va embalando los objetos que aún permanecen en su local. Izquierdo es el dueño del pub Coraçao, que el pasado sábado 9 abrió sus puertas por última vez. El espectacular cambio en el paradigma del ocio de las personas más jóvenes ha hecho que resultara imposible seguir adelante, explica, y esa realidad ha sido el detonante de la decisión de cerrar el único bar de ambiente expresamente LGTBI que ha habido en Burgos. 13 años ha durado una aventura que, reconoce, ha sido apasionante.

Para que el fin de fiesta fuera por todo lo alto, el Coraçao contó con la actuación de la drag queen y cantante Kika Lorace, un auténtico icono del colectivo, que hizo que los clientes del último día del pub ubicado en Regino Saiz de la Maza pasaran una noche difícil de olvidar. Así lo han reflejado muchos de ellos en las redes sociales, desde donde han dado las gracias al propietario y a los camareros del establecimiento por su trato y por haber mantenido todos estos años un espacio de respeto y diversidad único en la ciudad. De hecho, si se busca en internet locales de ambiente en Burgos, el Coraçao es el único que aparece. A partir de ahora no se sabe si alguien recogerá el testigo.

Los primeros años fueron -recuerda Jesús- de un buen funcionamiento. De hecho, el pub abría de lunes a domingo. «No fue nuestra primera intención crear en un lugar de ambiente pero trabajaba un chico gay y atrajo a otras personas del colectivo homosexual y así se fue creando una trayectoria con la que siempre hemos estado encantados de tener una oferta diferente en la ciudad», indica el dueño, que conoce muy bien la actividad hostelera de la noche en Burgos, en la que trabaja desde los años 90: «Esto ha cambiado muchísimo. Los chavales de ahora prefieren quedar a cenar y tomar pinchos, por eso muchísimos locales de la noche se han convertido en sitios para comer o tapear. También tienen otra forma de contactar entre ellos, las redes sociales han sustituido a los bares como puntos de encuentro».

En el Coraçao no solo se ha encontrado durante más de una década diversión y un inmenso ámbito de libertad. También ha sido el escenario de actos reivindicativos durante la jornada del Orgullo LGTBI albergando charlas y conferencias, e incluso el Comité Ciudadano Anti-Sida de Burgos ha llevado hasta allí sus campañas informativas contra el vih/sida o la realización de las pruebas para detectar esta enfermedad de forma precoz.

Durante todos estos años, la existencia del Coraçao ha sido plácida, reconoce Jesús Izquierdo, quien afirma que los actos vandálicos de los que ha sido objeto «se pueden contar con los dedos de una mano... y sobran». Recuerda una ocasión en la que un grupo de adolescentes introdujeron en el establecimiento un macetero lleno de tierra al grito de ¡maricones! y otra en la que un par de clientes  se pusieron impertinentes insultando y faltando al respeto al personal: «Han sido cosas muy puntuales».

Las noches del Coraçao han estado siempre repletas de música petarda, de risas y complicidades. «Nuestro compromiso en Burgos ha sido siempre conseguir que la gente sea libre y feliz», era el mensaje con el que se despidieron en las redes sociales. También con uno de los divertidos temas de Kika Lorace, Tu novio tiene Grindr, en referencia a una famosa aplicación de geolocalización de gais en el entorno del usuario. El show de esta transformista fue el último de una serie de espectáculos con los que el pub intentaba animar las noches burgalesas: por su escenario pasaron otras artistas como La Canalla, Pupi Poisson, Lolita Lepika, La Prohibida o Sobredosis González y se organizaron fiestas para seguir el concurso de Eurovisión.
un espacio seguro.  El escritor burgalés Óscar Esquivias afirma que tiene una imagen muy positiva de los denominados bares de ambiente: «De joven, cuando estaba en Madrid, envidiaba esos espacios de libertad y seguridad y los echaba de menos en Burgos. Ahora los jóvenes socializan de otra manera, sobre todo a través de internet, y quizá no sean tan importantes como en mis tiempos».
En este sentido, cree que, «por fortuna», hay mayor libertad y cada vez es menos raro ver a dos chicos o dos chicas besándose en un pub o en la calle: «Pero estamos lejos de que esto se haya normalizado del todo. Y no sé si la evolución política de España nos lleva hacia una mayor libertad, sino más bien a todo lo contrario, a la defensa de valores tradicionales».
Para Héctor Valdivielso, del Kolectivo Gay de Burgos -entidad que no dispone de una sede física sino que mantiene una cierta presencia testimonial en redes sociales-, el cierre de este mítico bar LGTBI es una gran pérdida por dos razones: «El cierre de un negocio siempre es motivo de tristeza pero cuando este es, además, un símbolo de libertad, la perdida es mas dura aún. El Coraçao durante estos años se ha convertido en un espacio seguro  en el que la gente se ha podido mostrar tal cual es, sin miedo a ser juzgado y a su vez ha generado una gran visibilidad LGTBI en nuestra provincia. Su desaparición en una época de retroceso, en la que cuestiones que parecían mas que superadas por la sociedad, vuelven a ser cuestión de debate, va a ser un duro golpe para nuestra comunidad».
Por su parte, Carlos Masegosa, cliente desde el primer momento,  considera que es una pena que en una ciudad de 180.000 habitantes «no haya ni una asociación ni un pub ni nada plenamente visible: ¿os acordáis cuando algunos gays decían que para qué queremos asociación si ya tenemos el Coraçao? Pues ahora, ni lo uno ni lo otro». Cree que aunque ha sido un auténtico récord para Burgos que haya estado abierto durante 13 años  seguidos, su ausencia va a pesar en la noche burgalesa: «El Coraçao ha aportado visibilidad al movimiento LGTBI y variedad a la noche burgalesa y con su cierre se va a echar en falta un lugar plenamente no hostil, sobre todo para la gente más joven que no pueda gastarse todos los fines de semana cien euros en irse fuera».