El cine recupera los espectadores que tenía hace una década

I.L.H.
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Van Golem sobrepasa los 200.000 asistentes, barrera que no franqueaba desde 1999. Odeón ha vendido 253.000 entradas y crece un 20% desde que abrió hace 4 años. Ambos suman 455.000 cinéfilos, un 6,5% más que en 2018

8.000 personas eligieron Van Golem para ver 'Joker', 600 en versión original. - Foto: Alberto Rodrigo

Preparen las palomitas porque lo que les vamos a contar es un drama de los de final feliz o al menos una "peli" cuyo argumento augura una prometedora segunda parte. En la primera ha habido acción, catástrofe y el empecinamiento de los protagonistas por conseguir superar los contratiempos. Aunque el final se lo imaginen, merece la pena visualizar el desarrollo de los acontecimientos.
Hubo un tiempo no tan lejano en el que pensamos que el cine en la gran pantalla se iba a reducir a una oferta cultural testimonial. La piratería, las televisiones de grandes pulgadas y la crisis provocaron el cierre de salas de cine (en la capital se clausuraron las de los centros comerciales Parque Burgos y Camino de la Plata) y se redujo en más de la mitad el número de espectadores: en Burgos se pasó de más de 800.000 en el cambio de siglo a menos de 300.000 en 2013. Las preferencias cambiaron, se incrementó el precio de las entradas, subió el IVA y la industria se vio igualmente afectada en la calidad de sus producciones.
Todo eso parece ahora un mal sueño. Es poco probable que volvamos a contar con 27 salas en la ciudad (en la actualidad tenemos 13) o que se alcancen aquellas cifras cercanas al millón de espectadores, pero el sector está remontando. Salvo en 2017 que hubo un pequeño retroceso, el cine acumula seis años de crecimiento, lo que hace que con los datos de 2019 podamos decir que se ha recuperado el nivel de hace una década, justo después de que cerraran los cines Van Golem del Camino de la Plata.
Durante los últimos doce meses han pasado por el cine 455.500 espectadores, un 6,5% más que el año anterior. En los Van Golem se muestran eufóricos con el balance de 2019 porque con los cinéfilos que han acudido a sus seis salas han conseguido sobrepasar la barrera de las 200.000 entradas (y de las 202.000 también), una cifra que no conseguían desde 1999 -hace veinte años, que se dice pronto-. Los Odeón también pueden estar satisfechos porque han superado los 253.000 espectadores entre sus siete salas, un 20% más que cuando se instalaron hace cuatro años.
Alicia Alonso, responsable de Van Golem, achaca la buena tendencia a varios factores: "La cartelera es fundamental y, en nuestro caso, también las opciones que se ofertan para ver la película en versión original. Y aunque la piratería sigue siendo un problema,  creo que reconocemos la calidad que aporta la gran pantalla". Pasado lo peor de la crisis, Alonso sostiene que hemos vuelto a disfrutar de este ocio: "El cine es una actividad social y acudimos porque nos apetece salir de casa, quedar con amigos, ir luego a tomar algo... ¡Es increíble escuchar cómo se contagia la risa en una comedia! Eso no lo tienes en casa", señala.
En las salas de la avenida Arlanzón se muestran optimistas ante el futuro porque además de haber sido un buen año en general, en octubre tuvieron "la mejor edición de la Fiesta del Cine". En su caso y según el histórico que manejan desde 1996, su récord global se sitúa en 291.500 espectadores, por lo que aún tienen margen de crecimiento.
Los Odeón tienen menos "historia" en la ciudad. Regentan las salas del Mirador desde 2015, cuando sustituyeron a los cines BOX. Desde entonces han conseguido atraer a un 20% más de espectadores. 
Ambos cines difieren en estilo, preferencias y proyecciones, pero sus carteleras se complementan. Prueba de ello es que en el ránking de las 10 películas más vistas del año solo comparten 5 títulos.