El estreno novelesco de un embajador de fragancias de Dior

I.M.L.
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El arandino Daniel Figuero retrata a una generación con raíces de provincia en 'Blanco roto', su primera novela, en la que también se cuela el mundo de las fragancias en el que trabaja

Daniel Figuero se muestra muy satisfecho con el resultado final de la edición de su primera novela. - Foto: Alexandre Gaudin

Volver a tus raíces provincianas, a ese lugar en el que te criaste, desde la gran ciudad cosmopolita en la que has construido tu vida y que ha empapado una sustancial parte de ti, supone un choque frontal. Y si ese reencuentro se produce con motivo de una boda, de tu boda o de la de tu mejor amiga de universidad, es una situación incontrolable y de consecuencias vitales impredecibles. A esto es a lo que se enfrentan los tres protagonistas de Blanco roto, la primera novela del arandino Daniel Figuero, publicada por Espasa, que está entreverada por sutiles toques de su profesión como uno de los 13 embajadores de fragancias de la firma perfumista Dior, el único de España.

Figuero se estrenó en el sector editorial con una recopilación de relatos pero no sabe concretar de dónde parte su vena literaria. "De pequeño leía un montón, mi abuelo decía que me pasaba todo el día leyendo, y no sé cuándo empecé a escribir, siempre me ha gustado", rememora. Para esta su primera novela "tenía un esqueleto que era más o menos la mitad" que desde la editorial le pidieron que ampliase, labor en la que se ha empeñado en el último año y medio "en los ratos que me dejaba el trabajo, especialmente en los trenes y aviones" para completar el relato. "Me ha gustado, porque tenía miedo de que lo que hiciese fuese meter paja, pero creo que no ha sido así y me ha gustado redescubrir los personajes, darles más profundidad a los tres protagonistas", reconoce.

El escenario de la acción es una boda de provincia, todo se desarrolla en esa misma jornada, con recuerdos del pasado de Bea o Beatriz, la novia, y sus amigos Rubén y Vero, como invitados. "Toda la historia está basada en la boda de una amiga, que también se llama Bea, y siempre cuento la curiosidad porque me parece muy poco probable que el 25 de febrero, que fue la fecha de lanzamiento del libro, coincidiese con el cumpleaños de esta amiga que inspiró la novela", comparte Daniel Figuero, que no ha dejado pasar ninguno de los detalles del guión de una boda "que tenemos muy interiorizado".

A pesar de estar ambientada en una boda, Daniel Figuero no considera que esta novela tenga un nicho de lectores muy definido o exclusivo. "Yo creo que puede gustar a mucha gente porque son tres personajes muy distintos y, por lo que me cuenta la gente que ha leído ya la novela, te vas reconociendo más en uno o en otro, aunque la portada y la sinopsis puede dar a pensar que está pensada para un público femenino", comenta, sin descartar que cada uno de los personajes tienen parte de él aunque "el personaje masculino tiene más de mí".

EL CUARTO PROTAGONISTA. Tanto es así, que el mundo de los aromas en el que él se mueve en su día a día profesional está muy presente, casi a modo de hilo conductor o de cuarto protagonista de esta novela, con la laca como columna pilar del invitado masculino, ese personal Rubén. Daniel Figuero entró en 2008 en el selecto grupo de los embajadores de fragancias de Dior, del que solo hay 13 miembros en todo el mundo y uno, él, en España. Con su experiencia, asegura que su trabajo y escribir no son cosas tan distintas. "Es un poco como trabajar con las palabras, tu ves una barra de labios, tocas una crema, pero una fragancia solo se puede describir con palabras, con la palabra exacta en el momento justo, que tiene mucho que ver también con la escritura", comparte como reflexión.

Su labor profesional se componen de una gran parte de formación a otros profesionales y ellos mismos beben de las fuentes del saber del mundo aromático. "Nosotros trabajamos directamente con el perfumista de la casa,  François Demachy, vamos con él a los países de origen de los ingredientes de las fragancias, a India donde se recoge jazmín, a Sri Lanka donde plantamos nuestro árbol de sándalo y vimos cómo se destila su esencia,... no es una formación solo teórica, sino que acudimos a los campos donde cultivamos las materias primas y vemos de primera mano cómo se hace un perfume, lo que es un privilegio enorme", asegura, casi a modo de redundancia, porque cualquiera que conozca su labor coincidirá con él en esa apreciación.