Sánchez en la encrucijada

Leticia Ortiz (SPC)
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El líder del PSOE y candidato a la Presidencia arranca mañana un debate de investidura que podría llevarle de nuevo a La Moncloa, aunque, de momento, los números no le son del todo favorables

Sánchez en la encrucijada - Foto: Javier Lizón

«Las matemáticas son la puerta y la llave a la ciencia». La frase del científico y filosofo del siglo XIII Roger Bacon podría servir perfectamente para la situación que vive España, pero con un ligero cambio: ciencia por Moncloa. Y es que, son los números los que parece que harán fracasar la investidura de Pedro Sánchez que arranca mañana en el Congreso. Salvo sorpresa de última hora, la aritmética parlamentaria está en contra del líder socialista, que no ha conseguido -desde el 28 de abril que se celebraron las elecciones generales- lograr los apoyos suficientes que le permitan superar el trámite en la Cámara Baja. Una encrucijada con muchos actores involucrados pero con un final que ya parece escrito: el reloj se pondrá en marcha para encontrar presidente tras las votaciones fallidas en la Carrera de San Jerónimo.
La Constitución marca que, para salir del Hemiciclo directo a La Moncloa, el candidato que se presente ante sus señorías necesitará alcanzar la mayoría absoluta, fijada en 176 escaños. Una cifra que ahora mismo parece una utopía en la primera votación que, según el guion establecido el pasado martes por la Junta de Portavoces, se celebrará el martes a última hora de la tarde. De no alcanzar esa cifra, 48 horas después de haberse anunciado el resultado se procederá de nuevo al mismo trámite. En este caso, al aspirante a la Presidencia le sirve con lograr más síes que noes. 
Sin embargo, ahora mismo, tampoco esta opción parece factible de cara a la investidura del socialista Pedro Sánchez, al menos, a tenor de los últimos pronunciamientos de las fuerzas políticas. 
De resultar fallido también este trámite, durante los dos meses siguientes, España vivirá una carrera de negociaciones para cerrar pactos y acuerdos que permitan que se convoque una nueva sesión de investidura en la que, esta vez sí, algún dirigente reciba el respaldo del Congreso. En caso contrario, el 10 de noviembre, los ciudadanos volverán a las urnas.
 

149 ‘noes’. Descartada la opción de una mayoría absoluta, las cuentas del PSOE -y de todo el país, pendiente de salir del bloqueo institucional actual- se centran en la segunda votación. En el grupo del no están seguros Vox, PP, Ciudadanos y Navarra Suma, que unidos alcanzan los 149 diputados. A ellos se les podría sumar Coalición Canaria (dos escaños), que ha insistido en que no apoyará un Gobierno que esté respaldado por Podemos o los independentistas. Es decir, el partido insular parece que votará lo contrario de los secesionistas.
Para alcanzar la Presidencia en esa segunda votación, el líder socialista necesita, por tanto, superar esa barrera de 149 parlamentarios. Solo contando a su propio grupo, el madrileño aglutina el respaldo de 123 diputados, con lo que, realmente, debe convencer a 27 señorías de que tienen que apoyar su candidatura. Así alcanzaría los 150 y los síes serían más numerosos que los noes.
El paso a un lado de Pablo Iglesias deja la posición de Podemos en el aire, a expensas de que el PSOE admita un Ejecutivo con ministros morados. Como en Ferraz no esperaban el movimiento del líder izquierdista, que deja la pelota en el tejado de Sánchez, el Partido Socialista había aprovechado la semana previa a la investidura de su candidato para conocer de primera mano el apoyo con el que puede contar de los partidos minoritarios del Congreso. Así, el martes la portavoz del grupo parlamentario socialista, Adriana Lastra, se reunió con su homólogo de ERC, Gabriel Rufián; el miércoles fue el turno para que se vieran las caras el responsable de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, y el diputado de la formación valenciana de Compromís, Joan Baldoví; y la vicepresidenta del Ejecutivo en funciones, Carmen Calvo, confirmó que ella misma había mantenido conversaciones con diversos partidos, aunque no desveló cuáles.
Entre estos minoritarios, las posiciones aún no están del todo claras, al menos de cara a la galería. Solo Compromís y el Partido Regionalista Cántabro (con un diputado cada uno) se han comprometido a dar su sí a Sánchez -sumaría ya 125-. 
Las formaciones vascas, PNV y EHBildu se inclinan también por respaldar al socialista, a pesar de su enfado por la falta de negociaciones. Con sus 10 escaños, seis los jetzales y cuatro los abertzales, los votos positivos se elevarían a 135, a solo 15 del anhelado 150.
Quince escaños tiene ERC, aunque la suspensión de su líder, Oriol Junqueras, les deja en 14. En principio, y salvo sorpresa, su idea es no bloquear la investidura, con lo que se mueven entre la abstención y el respaldo al socialista. Si se inclinasen por esta última opción, dejarían a los dos bloques, síes y noes, empatados a 149.
La incógnita es la posición que tomará JxCat, pues existe una gran división interna sobre la posición que debe tomar la formación. Por un lado, Artur Mas y los suyos se inclinan por facilitar el Gobierno socialista sin pedir nada a cambio, pero, en el otro, Quim Torra y sus seguidores no quieren ceder gratis el sí, e insisten en la consulta de autodeterminación para dar su brazo a torcer.
Números y más números marcan la encrucijada de un Pedro Sánchez que afronta entre dudas el trámite en el Congreso que le podría llevar de nuevo a La Moncloa.