Educación sanciona a 7.300 alumnos por su comportamiento

SPC
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El número de incidencias por agresiones a los profesores aumenta un 21,1 por ciento

La consejera de Educación, Rocío Lucas, preside el pleno de la sección de Convivencia del Observatorio de Castilla y León. - Foto: Ical

Los casos confirmados de acoso escolar en Castilla y León aumentaron el curso pasado, al pasar de 41 a 54, a los que hay que sumar los 38 episodios de ciberacoso, pero además la Consejería de Educación sancionó a 7.309 con la suspensión del derecho de asistencia a clase y registró el cambio de centro de 135 estudiantes. A la vista de estos datos, la consejera de Educación, Rocío Lucas, aseguró hoy en Valladolid que la convivencia escolar goza de “buena salud” porque la conflictividad es “baja y las incidencias de carácter grave son “puntuales” y están “muy localizadas”.  No en vano, recordó que hay que “contextualizar” unos datos sobre un total de 350.000 alumnos y 1.078 centros que forman parte del sistema educativo de la Comunidad. 

La tasa de alumnado implicado en incidencias por su conducta se redujo “levemente”, con 9.085 estudiantes implicados frente a los 9.382 del curso anterior. También hay una ligera bajada de los chicos reincidentes, que pasan de 3.368 a 3.148. Es decir, que el 0,90 por ciento del alumnado reincide en su mal comportamiento. Además, hay otras 1.521 personas multireincidentes, que se mantienen estables. Del más de millar de centros existentes en Castilla y León, un total de 717 –siete de cada diez- comunicó alguna incidencia, con Valladolid (147), León (126), Burgos (107) y Salamanca (100) a la cabeza. 

El informe ‘La convivencia escolar’ confirma que hay una prevalencia de los alumnos con respecto a las alumnas en las incidencias, ya que siete de cada diez son hombres. Un patrón que también se mantiene en los episodios confirmados de acoso escolar mientras que el sexo femenino lidera los casos de ciberacoso. Además, el 42 por ciento de las situaciones de acoso que se producen en los centros está protagonizado por alumnos de Primero y Segundo de la ESO. Es decir, entre estos dos cursos se localizan cerca de cuatro de cada diez posibles casos de acoso, la mitad de los casos confirmados y casi siete de cada diez de ciberacoso.

Respecto a las incidencias específicas relacionadas con los aspectos físicos o madurativos, origen o cultura y sexo o identidad sexual, continúa el descenso desde el inicio de su medición. Con respecto al curso pasado, bajó un 2,3 por ciento. En cuanto a la titularidad del centro, de los 54 casos de acoso confirmado, la mayoría se produjo en públicos (43) frente a los once registrados en los concertados. La consejera justificó, según recogió la Agencia Ical, el descenso de los episodios de acoso por existir más vigilancia ante los posibles casos y por la mayor precisión a la hora de confirmarlos. Por otro lado, Educación abrió 771 expedientes académicos –frente a los 686 del curso anterior- para casos complejos, que pudieron acabar en sanciones o con el archivo de actuaciones.  

Otro aspecto clave del informe es el apartado de las agresiones que sufre el profesorado. El número de incidencias en las relaciones entre el profesorado y el alumnado aumentó un 21,1 por ciento, aunque la Consejería precisa que en el curso anterior (2017-2018) lo hizo un 49,9 por ciento. La mayor parte de estos episodios está relacionado con falta de respeto, insultos y amenazas al profesorado, mientras que las agresiones físicas son un “porcentaje mínimo”, según la Junta. 

Rocío Lucas consideró “fundamental” amparar a los docentes. “Queremos seguir avanzando para reforzar su posición, reducir las incidencias que les afectan y, en los casos más graves, afortunadamente pocos, ofrecerles todo nuestro apoyo”.

Tras la reunión de la Sección de convivencia escolar del Observatorio de Castilla y León, en que se presentaron los últimos datos correspondientes al curso 2018-2019, la consejera destacó el “alto grado de satisfacción” de los centros docentes con el trabajo desarrollado en convivencia escolar. 

Prácticas restaurativas

En ese sentido, Lucas valoró el esfuerzo de profesorado y alumnado pero también subrayó las actuaciones llevadas a cabo por la administración como la implementación del modelo de prácticas restaurativas en los colegios e institutos. “El objetivo de este modelo es reforzar el grupo y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones positivas”, precisó.

La consejera citó la continuidad de actuaciones ya habituales en el Plan de Convivencia Escolar de Castilla y León -Asistencia jurídica, Sociescuela, cursos de formación del alumnado y reconocimiento de buenas prácticas, entre otros-, pero también habló del refuerzo de otras iniciativas que comenzaron el pasado curso. Así, se mantiene el proyecto Reconver que incluye actuaciones dirigidas a superar la reincidencia en los conflictos y la recuperación del alumnado reincidente. De esta manera, las actividades de convivencia escolar que realizaron los centros se incrementaron un 4 pro ciento respecto al anterior curso, por lo que se mantiene la tendencia ascendente iniciada en 2006-2007.

Rocío Lucas significó el modelo de prácticas restaurativas, que también se aplica para mejorar la convivencia en general, al ser de “especial utilidad” para llevar a cabo actuaciones contra el acoso, con el trabajo en grupo y con el agresor. De esta manera, se desarrollan programas de mejora de la competencia personal, en los que puede participar la familia, con el objetivo de modificar su comportamiento para facilitar el respeto a sus compañeros y la adecuada integración en el grupo.

Por último, hizo referencia al incremento del número de centros que aplican este modelo iniciado hace dos cursos. No en vano, se pasó de 9 a 27 centros y, en la actualidad, son 54 los que desarrollan prácticas restaurativas en la Comunidad.



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