Los vendedores ambulantes confían en volver al Plantío

Alejandra G. Feijóo
-

Tanto clientes como mercaderes no acaban de estar conformes en Las Torres. Desde el Ayuntamiento estudiarán la conveniencia de que el mercadillo recupere su ubicación original

Los vendedores ambulantes confían en volver al Plantío - Foto: Daniel Canas

Ya han pasado diecisiete meses desde que el mercadillo hortofrutícola celebrado los miércoles y domingos ha sufrido el cambio de emplazamiento al denominado aparcamiento disuasorio de Gamonal o de las Torres. Esta decisión fue tomada de forma obligada debido a que la zona del aparcamiento situado junto al fondo norte del Plantío, donde se hacía anteriormente el mercadillo, se vio afectada por las obras de rehabilitación del edificio y de la urbanización exterior. Los puestos instalados en las nuevas ubicaciones son los mismos que los que estaban en el estadio de fútbol, pero las repercusiones en las ventas son discordes y en ninguno de los casos han aumentado los beneficios. Todos los comerciantes coinciden en que desean que su actividad vuelva a la anterior localización por ser una zona más cómoda para los ciudadanos ya asentada y con un recorrido tradicional en la ciudad.
A pesar de contar con más espacio para los puestos en el aparcamiento de Las Torres y estar entre los grandes barrios de Gamonal y el G-3 no terminan de adaptarse; aunque el escepticismo existente en las primeras semanas ha ido desapareciendo. «Los primeros meses las ventas cayeron en picadas porque costó atraer tanto a nueva clientela como a la que ya era fiel en El Plantío. Poco a poco hemos ido encontrando nuestro hueco, pero el beneficio no es el mismo», asegura la vendedora Flor Tamayo.
Los clientes, por su parte, tampoco acaban de estar conformes con el traslado. En especial los burgaleses de avanzada edad que echan de menos la situación estratégica del anterior -una zona céntrica y de fácil acceso- frente a la actual, que se encuentra lejos del centro y no dispone si quiera de una línea de autobuses con la que poder acercarse. Es por este motivo que muchos compradores se ven obligados a acceder al recinto en coche perdiendo, de alguna forma, la magia del mercadillo. Todos estos factores, sumados a la media de edad que predomina en los barrios más próximos, hacen que se puede observar un perfil del cliente más juvenil.
Desde el Ayuntamiento son conscientes de las peticiones del conjunto de los vendedores y compradores entre las que se incluye el interés por volver a El Plantío, pero aseguran que hay que esperar a que finalicen las obras. En un principio, la remodelación del complejo concluirá a mediados de septiembre, pero las modificaciones en el asfalto exterior (que durarán alrededor de ocho meses) aún no se han iniciado, por lo que se desconoce cuánto tiempo puede quedar. María Dolores Ovejero, concejala de Comercio y Turismo, asegura que «se estudiará la conveniencia de que se vuelva y cabe la posibilidad de que así sea, pero no se contemplará hasta que no se observe como queda la superficie que afecta al fondo norte». José Luis Gómez, que ejerce de portavoz a falta de una asociación que aglutine al más del centenar de productores, se congratula de que haya la posibilidad de regresar al anterior emplazamiento. «La promesa que en un principio se hizo es que íbamos a volver y tengo la esperanza de que se cumpla. En Burgos hay cultura de mercadillo y se debe potenciar entre todos, tanto la administración buscando las mejores soluciones como nosotros con la profesionalidad», sostiene. Pase lo que pase, confía en que los burgaleses les sigan allá donde se instalen y sigan valorando sus productos saludables y de calidad.