"He tenido que oír que mi ascenso es por tener rodilleras"

Adrián del Campo
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Lidia Cortés es la primera mujer en presidir un comité de empresa en Michelin España al dirigir el de Aranda. Ha conseguido labrarse una carrera en un mundo de hombres a base de sobreponerse a comentarios machistas. "Abrir camino" le anima a seguir

La presidenta del comité de empresa de Michelin Aranda, Lidia Cortés, en la sede de los sindicatos ribereños. - Foto: A. del Campo

Lidia Cortés. Así se llama la presidenta del comité de empresa de Michelin en Aranda. Este cargo no es uno más, supone abrir camino en el feminismo. Ella es la primera mujer que ostenta dicha presidencia de entre todas las fábricas que tiene la marca francesa en España. El hecho gana peso al darse en un mundo de hombres: la industria. Lidia ya había sido presidenta de comité en su anterior empresa, Digitex, pero al liderar un sector donde las mujeres eran mayoría, el camino fue más llano.

¿Qué diferencia hay entre el sindicalismo que vivió en Digitex y el que está viviendo en Michelin?
En industria ha sido muy duro, porque es un mundo de hombres y en el que estaba yo era servicios, que es de mujeres. Ahora ya estamos evolucionando y las mujeres y los hombres trabajamos en todo, pero antes un administrativo era una mujer y un mecánico, un hombre. Entonces, hacer sindicalismo en un mundo de mujeres es más fácil, porque estamos hablando del mismo género y del tú a tú. En un mundo de hombres es muy complicado para una mujer hacerlo. Mucho más duro.

¿Cuándo nace su afinidad con el movimiento sindical?

En mí no nació como tal. Soy una persona que veo necesidades y creo que hay que buscar soluciones. Sentada en la silla no me va a venir nadie a ayudar. Cuando estaba en Digitex, pasó por allí la que era responsables de la Federación de Servicios de Burgos y me dijo, tú, ven  para aquí que tanta guerra que estás dando, igual te interesa. Tenía 24 años y me enseñó lo que era hacer sindicalismo y lo que era CCOO, claro, porque no todos los sindicatos trabajan igual. Creo que elegí bien.

¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar a ser la presidenta del comité de empresa de Michelin?

Entré en la empresa como una persona más y esperé a que me hicieran fija. A los dos años, cuando fui fija y ya me adapté al puesto, me dijeron que si por favor entraba en el sindicato, yo pensaba que era muy pronto, pero me dijeron que si podía entrar ya, que al año siguiente, en 2018, había elecciones, y así estuve ese año como delegada de Personal. Me presenté como número 3 y salimos como el sindicato mayoritario. A los 7 meses el presidente tuvo que dejar el cargo porque pasó a presidir el Intercentros y me sugirieron que si quería ser la presidenta. Otra vez dije que sí, porque esto es una corriente que te va llevando. Tú dices hasta aquí, pero te arrastra. Crees que puedes hacer más y más…

¿Este ascenso ha sido más complicado por ser mujer?

Sí. Va a sonar un poco mal, pero si tú llevas poco tiempo en un entorno laboral masculino y sales a la palestra siendo hombre es porque te lo has ganado, porque este tío vale. Si eres mujer es porque tienes unas habilidades con tu cuerpo... No es porque yo me lo haya ganado, es porque, comentarios de compañeros, porque sale muy bien en la foto, porque se querían colgar la medalla de que haya una mujer y sea la primera en Michelin España... No es porque yo como persona valga para desarrollar ese puesto. Entonces pues sí, fue muy duro. Gente que consideras que es tú gente y que les oigas esos comentarios. Si hubiera sido un hombre el que hubiera conseguido el ascenso con tres años en la empresa, habría sido porque está capacitado. Yo no. Yo es porque quedo muy bien en la foto y porque tengo habilidades o rodilleras o cosas de estas. Es muy feo que en el siglo XXI se sigan haciendo este tipo de comentarios.

Cuando escucha estos comentarios, ¿le hacen replantearse todo o le dan más fuerza para seguir?

Lo segundo, porque alguien tiene que abrir camino. Alguien tiene que ser la primera que ponga la cara. Si todas, en cuanto nos ponen una dificultad, damos un paso para atrás, podemos estar celebrando 8 de marzo, 9 y lo que quieras, que nunca vamos a conseguir nada. Siempre tiene que haber alguien que sea la primera. Claro que se pasa mal y no por ser mujer, porque si a un hombre estás todo el tiempo poniéndole zancadillas, dice, hasta aquí hemos llegado. Me voy. Pero me he levantado. He seguido andando y seguiré. Hasta ahora no me ha dejado en el suelo nadie.

¿Recibía apoyo por parte de compañeras?

No. Los comentarios han sido igual de hombres que de mujeres. Es muy feo que entre nosotras nos hagamos este tipo de comentarios. Creo que  deberíamos unirnos más para poder llegar más lejos. No nos vale de nada salir a hacer una manifestación y decir que somos feministas si luego en nuestros hechos es todo lo contrario. Luego, lo que más me ha llamado la atención es que la gente mayor me decía: muy bien, maja. Es lo mejor que has podido hacer. Y la gente joven, todo lo contrario. Piensas, si la mentalidad debería ser al revés.

Una vez está consolidada como presidenta del comité, ¿se ve más aceptada?
Creo que ya la gente ha aceptado que es así. Creo. Obviamente somos más de mil trabajadores y siempre habrá comentarios. Pero creo que así como al principio fue muy agresivo, creo que la gente ya lo ha normalizado. O eso espero.

¿En su día a día laboral ha encontrado estas trabas por ser mujer?

Michelin la verdad es que te trata por igual. Da igual que seas hombre o mujer, tu salario es el mismo, tu puesto de trabajo es el mismo, tus objetivos diarios son los mismos, no hacen distinciones en nada. Entonces no te sientes mal porque la empresa te está tratando igual, pero tus compañeros sí que al principio... Hay compañeros a los que que les pongan en la máquina a trabajar con una mujer no les gustaba. A día de hoy se ha normalizado todo mucho.

¿En esa normalización ha influido el Plan de Igualdad de Michelin?

Sí. Cuando se hizo el plan de Igualdad en 2010, las mujeres en la planta de Aranda eran el 7%, ahora están en el 21,5%. Además siempre se está actualizando con las comisiones que se reúnen cada seis meses.

Hay gente que dice que los hombres y las mujeres ya son iguales, que el feminismo no es necesario, ¿qué les responde?

Pues que sí que es necesario. Es una manera de luchar por la libertad y por la igualdad entre hombres y mujeres. Que el domingo es 8 de marzo, pero el lunes también, no nos vale con que un día salgamos a la calle. Hay que luchar día a día por esto.