Las servilletas de la santa

Angélica González / Burgos
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El Arco de Santa María exhibe los bocetos que el escultor Venancio Blanco dibujó en la hora del café mientras preparaba una figura de Teresa de Jesús que le fue encargada por los carmelitas de Alba de Tormes

Venancio Blanco, a la derecha, con un grupo de artistas burgaleses, en la inauguración de su muestra - Foto: Jesús J. Matí­as

Seguro que a Teresa de Jesús, una mujer tan sabia, tan alejada de los oropeles, tan llena de sentido del humor y tan moderna para su tiempo, le hubiera encantado la exposición que desde ayer ocupa el Arco de Santa María. Se trata de una selección de bocetos que el escultor Venancio Blanco realizó a la hora del café mientras trabajaba en una figura de la santa que le habían encargado los carmelitas de Alba de Tormes. La singularidad de la muestra es que está compuesta por dibujos hechos sobre humildes servilletas de papel de las que se ofrecen en las barras de los bares. Un soporte muy simple para unos trazos aparentemente sencillos pero que clavan el espíritu viajero y fundador de la santa de Ávila.
Para conseguir tanto con tan poco hay que tener el talento de Blanco que, a sus 92 años,  afirmó sentirse  en forma después de haber superado un «percance», lo que achacó «a un milagro de Santa Teresa». El nonagenario escultor estuvo acompañado en la inauguración de Desayunando con el dibujo, que así se llama la exhibición -que está organizada por el Instituto de la Lengua en colaboración con la Fundación Venancio Blanco y forma parte de las actividades del V Centenario de Santa Teresa de Jesús- por el concejal de Cultura, Fernando Gómez; la directora general de Políticas Culturales, Mar Sancho, y el director del Instituto de la Lengua, Gonzalo Santonja, quien llamó «lenguaje iluminado» a los bocetos de Blanco.
«Estas servilletas son verdaderamente prodigiosas. Una de las revelaciones que he tenido en la vida fue cuando las vi. Teresa de Jesús escribía muy por la mañana, pues don Venancio Blanco es tan prodigioso que es muy similar ya que recibe el día con el lápiz de dibujar y de él salen estas imágenes de la santa, y alguna de San Juan de la Cruz, que son verdaderamente prodigiosas», reflexionó Santonja.
Por su parte, la directora general calificó de «lujo» los dibujos de Venancio Blanco: «Pocas actividades se han realizado con un criterio tan teresiano, de tanta espontaneidad y hacer cotidiano, de hacer en el camino y de ese arranque tan natural y de precisión. Estos dibujos matutinos son profundos, espirituales y que no precisan el color porque con la mera observación se intuye todo».
El autor, al que acompañaron varios artistas burgaleses, se mostró muy agradecido a todos los que han colaborado en la puesta en marcha de esta iniciativa. «Me dijo Santa Teresa: invéntame y yo te mandaré a alguien para que nos acoja. Porque yo he vivido con la santa pero si no fuera por este muchacho no existiría la exposición», bromeó dirigiéndose a Santonja. 
 
«Con la cultura se ganan las grandes batallas».
Aseguró que estos dibujos son «lo más importante que ha hecho en su vida porque con menos no se puede hacer más» y reflexionó acerca de la creación: «Con la cultura se ganan las grandes batallas, los grandes gozos. Yo seguiré haciendo cosas sobre Teresa de Jesús, porque era muy torera, era extraordinaria. Necesitamos santos como ella».