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Fiebre por invertir en España

Carlos Cuesta (SPC)
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En los últimos meses, un buen número de fondos internacionales están cerrando importantes adquisiciones y analizando interesantes operaciones de empresas que han quedado debilitadas por la crisis

Fiebre por invertir en España

Todo apunta a que en España se vive una crisis económica de una magnitud mucho más profunda de lo que esperaban los analistas económicos al principio de la pandemia, con miles de compañías en pérdidas, incluso muchas de ellas quebradas, y empleos destruidos en el último año. Unas cifras sin precedentes que, sin embargo, para los grandes inversores representan una gran oportunidad para adquirir sociedades debilitadas que están abocadas al cierre si no encuentran la financiación urgente que precisan.

En este contexto, España se reafirma como destino clave capaz de atraer una fiebre de inversión extranjera, como ponen de manifiesto los balances de los últimos meses en los que, pese a la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, potentes fondos de inversión internacionales han puesto su lupa en las corporaciones nacionales y están cerrando operaciones que revelan que el apetito inversor por el país sigue teniendo una tendencia alcista en un momento de gran necesidad de liquidez financiera.

El sector turístico es quizás el que más ha movido ficha en este terreno, dejando entrar en sus consejos de administración a socios que les garanticen la liquidez que precisan para aguantar los meses sin actividad y para reabrir al público con normalidad y se reinicie su negocio, tanto con los clientes nacionales como con los extranjeros, para los que el Ejecutivo ya ha empezado a estudiar la gestión de las entradas, sobre todo, de los principales países emisores como el Reino Unido, Francia, Alemania o Italia.

Otras compañías han logrado salvar sus negocios gracias a los créditos y a las ayudas del Gobierno. Así, por ejemplo, la aerolínea Volotea precisó de un aval ICO de 150 millones de euros, Air Europea fue rescatada en un primer lugar gracias a un préstamo del SEPI de 475 millones y finalmente se vendió a Iberia por 500 millones de euros. Por otra parte, la cadena de hoteles NH solicitó un aval ICO de 225 millones de euros, las agencias de viajes Ávoris y Globalia pidieron al SEPI una ayuda de 240 millones de euros para poder realizar el proceso de fusión entre las dos compañías.

En este contexto, la reactivación del turismo en España desde este mes de junio ha levantado los ánimos a las empresas del sector de cara a los meses de verano, preparándose para una desescalada gradual conforme vayan pasando los días. El objetivo no es otro que captar 50.000 millones de euros cuando termine 2021, una cifra que se colocaría a mitad de camino de los niveles registrados en 2019. Todo este tiempo que acumula el tejido productivo español a un menor ritmo de actividad por la pandemia ha causado un gran daño al principal motor de la economía nacional que ha perdido ya más de 116.000 millones de euros. Además, el país se dejó en el primer año natural de la crisis del coronavirus 70 millones de turistas internacionales que tratará de recuperar lo antes posible.

En esta línea, en los últimos meses un buen número de fondos de riesgo financieros internacionales están cerrando importantes adquisiciones y analizando interesantes operaciones de empresas españolas que han quedado tocadas por la crisis. Operaciones como la venta de la compañía Logoplaste a OTPP, la de Alvinesa a IGG o las desinversiones acometidas por Magnun Capital constituyen solo la punta de un gran iceberg que saca a la luz cientos de transacciones que se están llevando a cabo en la península en este último año.

Los economistas sostienen que el efecto de la pandemia no ha frenado la llegada de nuevos inversores de capital riesgo a España puesto que ven el mercado nacional como uno de los más lucrativos en el Viejo Continente. Concretamente, fondos como DeA Capital, Bd Capital, Stirling Square, AnaCap o Inflexión son solo algunos de los que más se han visualizado y que, a cierre de 2021, se espera superar los más de 8.500 millones que llegaron a España de los fondos extranjeros.

Cualquier tipo de actividad y de empresa que atraviesa dificultades es susceptible negociar su rescate con estos tiburones capaces de reflotar en pocos años compañías adquiridas por mucho menos de su valor y sacarlas al mercado con beneficios. Incluso, aquellas firmas que están en procesos de sucesión y que precisan de nuevas inyecciones de capital para garantizar su competitividad también están siendo tentadas por estos grupos capitalistas que las consideran como auténticas golosinas en sus balances anuales y toda una oportunidad para su expansión.

No obstante, la inversión extranjera durante el año del coronavirus apenas varió respecto a 2019 y ascendió hasta los 23.823 millones de euros, un 0,8% menos que el ejercicio anterior, según los datos publicados por la secretaría de Estado de Comercio.

 

Regiones 

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, aumentó un 23,6% hasta los 17.910 millones de euros, lo que representó un 75,2% del total nacional, frente a un retroceso en Cataluña de un 22,7% hasta los 2.967 millones de euros por segundo año consecutivo. En cuanto al cuarto trimestre del pasado ejercicio, cabe destacar que la cifra de inversiones extranjeras creció un 16,5% frente al mismo período del pasado año hasta alcanzar los 8.676 millones.

Los principales capitalistas provenían de países como Luxemburgo, el Reino Unido y Suiza. La razón más importante de este fenómeno inversor puede residir, a juicio de los economistas, en el poderoso atractivo que han presentado en la última década sectores tan relevantes como el de infraestructuras, energías renovables, tecnología o salud, a parte de que España se presenta ante el mundo económico y financiero internacional como un Estado estable que, además, ofrece suficientes garantías legales y de justicia frente a otras naciones que pueden aportar rendimientos quizás más altos en el corto plazo, pero dónde hay que asumir riesgos más altos. 

No obstante, sí que hay que señalar que ha habido inversores que han preguntado por ciertos asuntos políticos que les intranquilizaba y causaba incertidumbre de España en los últimos años como, por ejemplo, los cambios de políticas fiscales tras el Gobierno de coalición con Unidas Podemos, los movimientos independentistas catalanes o los motivos de la fuga de empresas de Cataluña.

En este escenario y, aunque es cierto que España sigue siendo un destino muy atractivo, no hay que olvidar que la globalización lo abarca todo y que todos los inversores buscan los mejores y más rápidos retornos, así como tranquilidad.

El programa español Fond-ICO Global trabaja para atraer inversiones y movilizar las carteras de los grandes fondos de capital riesgo nacionales e internacionales con el objetivo de informar sobre las sociedades que existen y que precisan inyecciones de financiación y que están abiertas a contar con nuevos socios para seguir creciendo.