La Finlandia rural

I.M.L. / Peñaranda de Duero
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El CRA Diego Marín Aguilera sigue los pasos de las escuelas del país nórdico y ha introducido la robótica como herramienta didáctica • Su uso permite abordar contenidos de diversas asignaturas de forma paralela y transversal

Los alumnos participantes en este proyecto han tenido que montar su propio robot y lograr que realice acciones. - Foto: DB

Hace siete años, el Colegio Rural Agrupado (CRA) ‘Diego Marín Aguilera’ de Peñaranda de Duero, empezaba una transformación en la manera de impartir las distintas materias del currículo. Primero empezaron a eliminar los libros de texto, después se convirtió en centro pionero en el uso de mini ordenadores, que ya han transformado en tabletas digitales y ahora han dado el salto a la robótica como herramienta para dar forma a uno de sus múltiples proyectos educativos. Esta cadena de avances tiene su espejo en el sistema finlandés, uno de los más avanzados a nivel internacional en el sector de la educación y que los centros quieren seguir, aunque no todos se animan a dar el paso.
Los alumnos del centro peñarandino, y sus padres, ya están acostumbrados a estrenar metodologías didácticas y educativas y, este curso, los chavales de 5º y 6º de Primaria han empezado a trabajar un proyecto con la robótica como herramienta para trabajar conceptos de lo más diverso: aritmética, geometría, conocimiento del medio, lenguaje y hasta valores humanos como el trabajo en equipo. Todo a la vez y de manera amena.
Ambas clases van a participar con un proyecto conjunto en la fase regional de la First Lego League que se desarrolla mañana en las instalaciones de la Universidad de Burgos, compitiendo con colegios de ocho provincias distintas. Los alumnos llevan desde noviembre aprendiendo los fundamentos de la robótica y la programación y ya no les suenan a chino. «Cuando empezamos a programar no sabíamos pero luego hemos ido mejorando», confiesa Iván. En estos cuatro meses han logrado que el robot que han diseñado con piezas Lego realice varias acciones. «La del compost y la del metano son las más difíciles y la más fácil la de la gasolinera, que tiene que llegar el robot, tirar de esta anilla para que caiga esa pieza y volver a la zona de seguridad», relata Marcos, mientras sus compañeros asienten.
 Este año, esta competición que se desarrolla a nivel internacional tiene como tema central la reducción de residuos y el reciclaje, por lo que los participantes, además de crear su robot, han tenido que hacer un trabajo de investigación. «Hemos hecho un proyecto de Medio Ambiente y hemos elegido los contenedores, la mala distribución que hay de los contenedores por los pueblos y que hace que venga muchas veces el camión de la basura», comenta Samuel, a lo que Iván sentencia que «están muy mal colocados». Para solucionarlo «hemos inventando una máquina para que aplaste las latas y ocupen menos en los contenedores y así quepan más residuos, para que el camión de la basura venga menos veces», explica Marcos.
Para completar el amplio abanico de materias que abarca este proyecto, los participantes, de manera natural, destacan que ha sido muy enriquecedor el trabajo en equipo para realizar las investigaciones y programar su robot. «Ha molado mucho la experiencia porque trabajábamos en equipo y estábamos todos juntos», sentencia Iván con convicción.
Esta es la primera experiencia en el CRA peñarandino y su resultado ha sido tan satisfactorio que ha animado a su equipo docente a trabajar para ampliar el uso de la robótica y programación en próximos cursos y en las clases de los más pequeños. «Tenemos la idea de poder seguir más allá de la First Lego League, vamos a hacer un proyecto educativo para trabajar robótica desde cursos más pequeños para aprovechar todas las oportunidades que tiene esta forma de trabajar», adelanta Ángel Abad, que además del director del centro es profesor de Lengua y Educación Física, y se ha encargado de dirigir este proyecto.