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El pollo y el folk sobreviven

I.P.
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Las asociaciones culturales Pollogómez y ¡Que la Sierra Baile! plantean modificaciones en sus peculiares proyectos rurales, buscando conjugar su esencia con fórmulas más participativas que arraiguen en el tiempo

A la izq.: En la edición de este año se seguirán pintando paredes, una de las esencias del Festival. / A la der.: Los conciertos del Demandafolk atraen a cientos de asistentes, como este de Mayalde. - Foto: Luis López Araico y DB

POLLOGÓMEZ (VILLANGÓMEZ)

Sumando el arte urbano de los murales con la rítmica de la poesía 

Pintura y poesía se darán la mano en la edición de este año del festival Pollogómez, donde la música quedará relegada a un tercer plano, aunque se quiere organizar algún concierto de pequeño formato con artistas burgaleses, explica Ana Belén Díez, la presidenta de la Asociación Cultural Pollogómez que añade, por otra parte, que se quiere mantener la esencia del evento. Se introducen algunas novedades, como es abrir los murales a artistas que quieran participar, por lo que se ha abierto una convocatoria para que los interesados presenten sus ofertas , para la que ya hay fecha, el 23 de junio. La idea es ver las propuesta, la trayectoria de los artistas y seleccionar 4 ó 5 para que pinten en las paredes que este año se elijan.  

No se renuncia, sin embargo, a la presencia de los artistas que año tras año han ido decorando los muros de este museo urbano al aire libre que el Villangómez, y en este sentido, la presidenta cree que estarán presente los murcianos de la Compañía de Mario, habituales en el Festival. 

Una de las novedades en las que se trabaja este año es la edición de un libro de poesías, las escritas el pasado verano durante el Pollogómez por María Martínez Azorín, la compañera de  Raúl Stal, uno de los grafiteros de la Compañía de Mario. Mientras los artistas pintaban, María se ‘refugió’ en la ermita de Nuestra Señora la Virgen del Toro, donde escribió un centenar de pequeños versos en vistosas hojas de papel en forma de corazón que regaló a los vecinos del pueblo.  

Con ese material es el que se quiere editar la publicación. La Asociación se está planteando si solo con las poesías o ilustrándolas, labor que podrían hacer los muralistas. Se propondrá, en todo caso, que la portada la diseñe el propio Stal.

El Pollogómez se desarrollará la semana del 23 al 28 de agosto. La presentación del libro se haría el primer día, con el posible concierto, y durante la semana, los  murales. También se harán camisetas y la popular foto de grupo, pero no habrá degustaciones gastronómicas, otra de las bases del Festival. 

DEMANDAFOLK (TOLBAÑOS DE ARRIBA)

9 conciertos en lugares singulares para disfrutar la música y el arte    

El Festival Demandafolk se deslocaliza en el tiempo y en el espacio. Así define Diego Serrano, uno de los impulsores del evento que cada verano se celebra en Tolbaños de Arriba, lo que la Asociación ¡Que la Sierra Baile!,  quiere que este año sean las señas de identidad del evento. No están cerrados los actos ni los conciertos, pero los habrá en este segundo verano de pandemia, es la intención si la evolución se mantiene como hasta ahora y también en función de los protocolos que la administración regional pueda establecer.

En todo caso, la intención es mantener el formato del Demandafolk, con conciertos, festival infantil, talleres y las consolidadas actividades de arte y gastronomía, aunque se descarta la acampada. La novedad en la realización de entre 30 y 40 actividades, es que no se centrarán en un fin de semana, sino a lo largo de tres semanas, desde el 16 de julio al  8 de agosto y sacándolas de Tolbaños de Arriba para llevarlas al resto de pueblos que conforman el Valle de Valdelaguna, como son Quintanilla de Urrilla, Vallejimeno, Tolbaños de Abajo y Huerta de Abajo, y a Huerta de Arriba. Esta fórmula, además, se pretende consolidar de cara al futuro, añade Serrano, que explica que el proyecto ya se ha presentado a las convocatorias de la Junta, que ha concedido una subvención de 3.800 euros, y a la Diputación, ésta aún sin resolver. 

Lo más llamativo en esta edición es que la asociación organizadora apuesta por los conciertos y habrá que ver, hasta entonces, cómo se desarrollarán, qué aforo se permite y que otras medidas de seguridad habrá. Lo que sí quiere ¡Que la Sierra Baile! es celebrarlos en espacios abiertos, con el público sentado y en escenarios naturales, como las espectaculares dehesas de la zona o edificios singulares, como la ermita de Vega, la iglesia de Tolbaños de Abajo u otros que  propongan las asociaciones culturales de los pueblos. La intención es hacer hasta conciertos y, eso sí, los sábados organizar sesión doble en el recinto de Tolbaños de Arriba donde se han venido celebrando desde que se inauguró el Festival.