Pinar cae de pie en su estreno en El Coliseum

Leticia Ortiz
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Pinar abrió la puerta grande del Coliseum.

El diestro albaceteño triunfa en Burgos al aprovechar el mejor lote de una mala corrida de Victorino. El Cid, por su lado, dice adiós a Burgos con una tarde muy gris, mientras que un solvente Garrido justifica su inclusión en la Feria

Regresaba el hierro de Victorino Martín, y lo hacía como triunfador del pasado año. Pero que lejos queda ya 2018. Al menos, a tenor de lo visto en el ruedo. Desigual de presentación, con algún toro impropio para Burgos, los grises de Albaserrada no respondieron a la expectación de un público que llenó tres cuartos del aforo del Coliseum. Solo 'Escripio', al que se le dio una vuelta al ruedo sin pañuelo azul en el palco por la insistente petición de su matador, Rubén Pinar, salvó algo el honor de la legendaria divisa.

Se despedía El Cid de Burgos, una tierra en la que muchas veces ha resultado triunfador. Pero no tuvo suerte el sevillano con su lote. Amargo adiós para un torero que tantas veces nos hizo soñar con ese tándem casi perfecto que formó con los toros de Victorino. Aún así, ante el primero se justificó, dejando algún detalle de calidad. En el cuarto se marchó inédito.

Debutaba Rubén Pinar en El Coliseum, y cayó de pie con una rotunda tarde en la que conquistó al público burgalés por su derroche de entrega y solvencia. Le faltó temple y ajuste en sus dos faenas, pero la ligazón, esa rima del verso torero, que decía Antoñete, tapó casi todos los defectos. Especialmente emotiva, sobre todo para un respetable entregado, fue su labor ante 'Escripio', un toro bravo y repetidor al que cuajó por abajo, sobre todo con la muleta en la mano diestra. La fulminante estocada contribuyó a que los pañuelos poblasen los tendidos para que cayesen las dos orejas.

No tuvo suerte con el público José Garrido. Firme y solvente, especialmente ante el tercero, su labor pasó sin pena ni gloria, pese a los muletazos de excelente trazo que firmó en su faena. No enganchó al público que no pidió el trofeo que el extremeño merecía. Ante el sexto justificó su inclusión en la Feria también con una lidia poderosa ante un toro deslucido de Victorino Martín