Un vecino de Villahoz muere al caer al Arlanzón en Pampliega

I.P.-I.E
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José Antonio N.G., de 52 años, no logró salir de su coche, un Seat Ibiza, tras el accidente. El rescate por un equipo de buzos de Valladolid se prolongó durante más de 4 horas

Entre el pretil del puente que salva el Arlanzón y el poste que da la bienvenida a quienes llegan a Pampliega no hay ni tres metros, pero fue espacio suficiente para que por ahí se colara el Seat Ibiza de un vecino de Villahoz, que cayó al río y se hundió en sus turbulentas aguas. El conductor y único ocupante, José Antonio N.G., de 52 años, no logró escapar del interior del coche y murió ahogado. Los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS), de la Guardia Civil, han rescatado el cuerpo esta tarde con la ayuda de una grúa llegada de Gumiel de Izán.

El Subsector de Tráfico de la Guardia Civil investiga los hechos y, en concreto, la hora exacta a la que se produjo el trágico accidente. Y es que ningún vecino de Pampliega fue testigo directo.

Quien dio la voz de alarma en primer lugar fue Fidenciano Ruiz, que reside en la casa situada justo antes de llegar al puente desde Villanueva de las Carretas, en el margen derecho de la BU-101. Como todos los días, a las 8 de la mañana sacó a pasear al perro a la ribera del Arlanzón, frente a su domicilio.

El rescate llevado a cabo por un equipo de buzos de Valladolid se ha prolongado durante horas este domingo. El rescate llevado a cabo por un equipo de buzos de Valladolid se ha prolongado durante horas este domingo. - Foto: Valdivielso

Enseguida se percató de la presencia de unas marcas de ruedas sobre la hierba y de que un barril estaba destrozado. Se acercó a la orilla y observó que en las piedras de una pequeña escalinata por donde se desciende al cauce había signos de que algo había pasado por encima. En ese momento tuvo claro que un coche se había precipitado al río. ¿Pero cómo había podido salvar el pretil, el cartel de bienvenida y un monolito que se interponían entre el agua y la curva que da acceso al puente y que el vehículo trazó en línea recta?

Pues no tuvo más que desandar unos metros, situarse en medio de la BU-101 y ver las marcas de frenada, que proyectadas en un plano superior indican que el automóvil pasó entre el poste de una farola situado junto al lado del pretil -casi lo rozó- y la señal de bienvenida a Pampliega. Después pasó por encima de unos rosales, chocó con un barril y finalmente cayó al río.

Tras hacer todas estas deducciones, Fidenciano fue a ver a su vecino Joaquín para informarle del hallazgo, tras lo cual telefonearon a la Guardia Civil. La Benemérita movilizó patrullas de tráfico y de seguridad ciudadana, pero el automóvil había caído en una zona profunda del Arlanzón y ninguna parte de él sobresalía. Como las aguas bajaban turbias, era imposible ver desde el puente dónde se hallaba el coche. Las circunstancias obligaban a  movilizar a los GEAS, los buzos del Instituto Armado, expertos en rescates en ríos y mares. El destacamento, procedente de Valladolid, llegó en sus furgones a eso de las 15.15 horas.
Sus integrantes examinaron el terreno y sobre las 16 horas dos de ellos se sumergieron para tratar de dar con el coche. No tardaron mucho tiempo en dar con él, a pesar de que no se hallaba precisamente cerca de la orilla, al contrario, había caído casi en el centro de la corriente. 

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