María Jesús Jabato gana el Luna de Aire de Poesía Infantil

A.S.R.
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La vate burgalesa convence al jurado, por segunda vez, con 'Ramonerías', un libro basado en las greguerías de Gómez de la Serna

María Jesús Jabato gana el Luna de Aire de Poesía Infantil

María Jesús Jabato saca a bailar a Ramón Gómez de la Serna y triunfa. La escritora burgalesa gana el Premio de Poesía Infantil Luna de Aire por segunda vez en sus 17 años de historia con Ramonerías, un poemario inspirado en las famosas greguerías de su colega madrileño. Y ella, que hoy justamente celebra su cumpleaños, ríe feliz. "Es un reconocimiento a lo que estás haciendo, que muchas veces parece que no se ve, y te refuerza en la idea de que lo que creas está bien y gusta a los demás. Es un pasito más, una línea más en el currículum", señalaba ayer nada más conocer el fallo del concurso convocado por el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (Cepli) de la Universidad de Castilla-La Mancha. 
La poeta recuerda divertida que la vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, María Ángeles Zurrilla, que la telefoneó ayer con la noticia ya remarcó su condición de "reincidente" en este galardón. Hace seis años, también fue su nombre el que leyó en voz alta el jurado. Su poemario Campo Lilaila la convertía en la primera y única autora en sumar a su palmarés los tres premios más importantes de este género en la escena nacional (ese mismo año se había impuesto en el Ciudad de Orihuela, con Gorigori, y en 2008, en El Príncipe Preguntón, con Domingo de pipiripingo). 
El camino a Cuenca no será pues nuevo para María Jesús Jabato. Hasta allí viajará en primavera para recoger el premio, consistente en la publicación del libro por la editorial SM y un cheque de 3.000 euros. 
Ramonerías reúne 25 poemas inspirados en sendas greguerías de Ramón Gómez de la Serna. "He elegido las que pueden entender los niños, que son más adecuadas para ellos, porque, aunque todas son muy simpáticas, hay algunas que son difíciles para determinadas edades", observa la vate, que escogió el nombre de Luisito Cadalso, el niño protagonista de Miau, como un guiño a Pérez Galdós en el centenario de su muerte.
Y con la máscara de don Benito y al son de don Ramón ha danzado con zapatos de niña trazando unas composiciones más juguetonas y otras más crudas, un ritmo para un abanico dispar de temáticas. He ahí uno de los rasgos sobre los que llama la atención. "Esa diversidad resulta curiosa porque últimamente los libros de poesía que se publican para niños se centran en un solo tema", reflexiona y admite que, sin tener ella ánimo de educar a nadie, estas páginas buscan acercar la figura de Gómez de la Serna a los más pequeños: "Es una lástima que las greguerías que son poesía pura no las conozcan los niños. Por eso también le he dado protagonismo en el título. A cada uno lo suyo". 
[Más información, en la edición de papel de Diario de Burgos de este jueves]