Gasolinero de día, conde de noche

S.F.L.
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Hoy, a las 22 horas, se estrena la XXXII edición del Cronicón de Oña. Víctor Ibáñez pone cara al conde Sancho García, fundador del monasterio de San Salvador

Víctor García, ataviado como el conde Sancho García. - Foto: Liberta Hidalgo

Lleva 30 años interpretando distintos papeles en El Cronicón de Oña. Desde hace siete, Víctor Ibáñez representa la figura más importante de la obra y de la historia de la villa: El conde Sancho García, el de los Buenos Fueros, muy hábil en la guerra y las alianzas, según las crónicas de la época. Fue el encargado de fundar el monasterio de San Salvador en el año 1011, donde se encuentra enterrado.

Durante el día, este oniense sin ningún tipo de formación en teatro ni arte dramático trabaja en una gasolinera. A partir de hoy y durante cinco noches, dará vida al conde castellano. No ha necesitado preparación extra a parte de la indispensable ayuda que ha recibido de los directores, compañeros y de José Ignacio Molinuevo, el anterior intérprete del personaje durante 25 años. Para Ibáñez es muy importante acudir a los ensayos y llevar a cabo las pautas que en este caso, Perfecto Uriel y Efrosina Tricio (director y ayudante de dirección) marcan a todos los personajes.

Las pruebas comenzaron a finales de julio y cada día, el oniense ha acudido a la iglesia de San Salvador, escenario de la representación, para preparar el papel un año más. Requiere un esfuerzo grande porque dependiendo jornadas, estas se alargan bastante. Su tiempo libre e incluso parte de sus vacaciones las dedica en cuerpo y alma a la representación. Se considera muy perfeccionista y nunca se pierde un ensayo. «Todos los años hay cambios y acudir a las convocatorias es fundamental para que salga todo bien los días de función. Lleva mucho esfuerzo y sacrificio pero merece mucho la pena. Dedico el tiempo que haga falta para que la escenificación quede lo mejor posible. Doy lo mejor de mí», declara el actor.

Gasolinero de día, conde de noche
Gasolinero de día, conde de noche - Foto:

De las 17 escenas en las que se compone la obra, él sale en 11. Desde que dan las 22:00 y da comienzo el espectáculo hasta casi el final está sin parar. Pasa por múltiples cambios de ropa y echa unas cuantas carreras por el claustro del monasterio. La secuencia que mayor ilusión le hace representar es La Oración, que durante unos minutos se encuentra él solo sobre las tablas del escenario recitando unas frases debido a la muerte de su padre, el Conde Garci Fernández. «Es el momento de la función que interpreto con más sentimiento. Que te estén mirando más de 400 personas solo a ti pone los pelos de punta», afirma.

Del Cronicón destaca la gran familia que durante unos días se forma. El trabajo incondicional de las mujeres que les ayudan a vestirse, la labor de los directores y a Berta Tricio como parte fundamental de la organización. «Unas 170 personas ponen su granito de arena de manera incondicional y disfruto mucho del ambiente que se forma. Son 20 días diferentes a los del resto del año», manifiesta. 


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