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«Vivimos un cristianismo sociológico y falto de compromiso»

I.L.H.
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El abad de Silos destaca en el pregón de san Lesmes la vigencia de la orden benedictina y pide a los creyentes que vivan la fe «desde el convencimiento interior y el respeto a los demás»

El pregón de Lorenzo Maté está disponible en el canal YouTube de la Concejalía de Festejos. - Foto: DB

Los aforos reducidos primero y la cuarentena por contagios en el monasterio de Silos después han impedido a Lorenzo Maté ofrecer en directo y ante un auditorio -aunque fuera pequeño- su disertación sobre san Lesmes. El abad grabó el lunes el pregón que ya está disponible en el canal de YouTube de Festejos y volvió así a dejar pendiente su presencia en estas fiestas, a las que solo ha acudido una vez, en el año 1977 o 78 -no está seguro-, cuando era estudiante.

El monje benedicto destaca en su discurso la vigencia del monacato, la regla de san Benito y la orden que comparten con el santo de origen francés: ganarse la vida con el trabajo de las manos, la hermandad con todos los seres humanos o la definición de monasterio como la ‘casa de dios’. «En un monasterio el oficio divino, la oración, la vida silenciosa y retirada tiene que tener su primacía porque el monje es un buscador de dios».

También alude a la crítica que hacía el patrón del monacato a los cristianos que vivían «como paganos» para indicar que «hay que ser cristianos por dentro y convencidos». Sobre este tema el abad de Silos puntualizó a este periódico que  hoy existe «un cristianismo sociológico, de costumbres, ceremonias y celebraciones, pero falta emocionarse y comprometerse», señalando que el mensaje de san Benito de vivirlo «desde el convencimiento interior y el respeto a los demás» «siempre es válido».

El monasterio de Silos mantenía, cuenta Maté, contacto permanente con la abadía que fundó san Lesmes en la ciudad. Tanta, que cuando el monasterio de la capital se quedó sin objetos de culto por el robo de los franceses en 1818, Silos les dio los ornamentos. 

En cuanto al estado de salud de la comunidad, el abad asegura que lo viven «con cierta preocupación lógica, pero estamos bien».