Contra el cierre de los colegios de educación especial

B.A.
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La AMPA del Fuenteminaya, al que asisten veinte niños con unas necesidades educativas diferentes, acudirá el sábado a Valladolid a una reunión para mostrar su rechazo a esta propuesta del CERMI

Contra el cierre de los colegios de educación especial

El Colegio de Educación Especial Fuenteminaya, de Aranda de Duero, da respuesta a las necesidades educativas de 20 alumnos de la comarca con diferentes capacidades o pluripatologías que no les permiten continuar sus estudios en un colegio ordinario. La Asociación de Madres y Padres de este centro considera que su funcionamiento es imprescindible para no dejar fuera de un sistema educativo equitativo y de calidad a alumnos con unas necesidades especiales, por eso acudirá este sábado a Valladolid a la manifestación convocada por la plataforma ‘Educación inclusiva sí, especial también’ contra la petición del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) de cerrar los colegios de educación especial de España, afirmando que esta es segregadora y discriminatoria. 

Cristina San Martín, secretaria de la AMPA de este colegio arandino, no está de acuerdo con esta idea. «Defendemos la inclusión y la dotación de mayores recursos a los centros ordinarios para que la lleven a cabo, pero hay muchos casos en que esta opción no es viable, y los niños necesitan acudir a un centro especial, que ofrezca esa atención individualizada y personalizada, donde se brindan particularidades para potenciar las capacidades de los alumnos que no pueden seguir el ritmo de una clase en un colegio ordinario», señala San Martín, que explica, que salvo en casos muy concretos, la mayoría de los niños empiezan su educación en centros ordinarios. «Por ley, es obligatorio que cursen allí la etapa de infantil. Cuando se aprecia que tienen otro tipo de necesidades, es cuando comienzan a asistir al colegio de educación especial. Hay incluso niños que durante un periodo acuden a los dos colegios de forma simultánea», afirma. 

Otra de las situaciones que lleva a los padres a oponerse al cierre de este tipo de colegios, es referente a la etapa educativa que cubren cada uno de ellos. «La enseñanza ordinaria es obligatoria hasta los 16 años, mientras en los colegios de educación especial pueden estar hasta los 21, cinco años más en los que se puede mejorar mucho en aspectos como la autonomía», comenta la secretaria de la AMPA, que insiste en la idea de que es necesario que existan los colegios de educación especial para atender a esos niños. «La mayoría de los alumnos de Fuenteminaya están muy afectados, no podrían estar en un centro ordinario. Si Fuenteminaya cerrara, tendrían que ir a un centro especializado probablemente privado», añade. 
profesionales. El Colegio de Educación Especial de Fuenteminaya cuenta con profesionales especializados como maestros de pedagogía terapéutica, un fisioterapeuta, una enfermera, maestros de audición y lenguaje y ayudantes técnicos educativos. En la provincia, además de este de Aranda, existe otro en la capital, el Fray Pedro Ponce de León. Además, en Miranda de Ebro hay un aula destinada a niños que necesitan esta atención más directa e individualiza en el CEIP La Charca. 
El AMPA del Fuenteminaya lleva más de 30 años trabajando por la normalización e inclusión de sus alumnos así como por garantizar las necesidades específicas de los niños que acuden a él.