Tudanca rueda nuevo film solo con actores aficionados

S.F.L.
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El cineasta oniense tiene en mente dos proyectos para el próximo año: la grabación de una película musical y un capítulo piloto u otro largometraje para presentar a la empresa estadounidense multimedia Netflix

En medio de el rodaje de una de las escenas de Una escalera hacia la luna. - Foto: S.F.L.

El director de cine oniense Jorge Tudanca se encuentra inmerso en el rodaje de su nueva película, Una escalera hacia la luna, ambientada en la Primera Guerra Mundial y en la que todos los actores que participan son aficionados. Los escenarios principales de la producción cinematográfica son Belorado, Tamayo (Oña), los bosques cercanos al Salto del Nervión y las montañas de Ramales de la Victoria. 
Sin tener terminada esta obra, ya tiene pensados, de cara al verano de 2020, dos trabajos más. Uno de ellos será una especie de musical, «del estilo de La La Land, que es mi favorita», añade el joven cineasta, y otro muy ambicioso será la grabación de un episodio piloto de una serie o una película (no lo tiene claro) que pretende presentar en Netflix, empresa de entretenimiento estadounidense cuyo servicio principal es la distribución de contenidos audiovisuales, para ver si se interesa por él y lo compra.
El film en el que está ahora trabajando aborda dos lineas argumentales, la de René, que es un joven francés que vive con su madre y que al llegar la Primera Guerra Mundial decide partir hasta Verdún para servir a su país. Por el camino se encontrará con mucha gente hasta llegar a la trinchera, donde tendrá que sobrevivir. La otra historia es la de Nick, un fotógrafo canadiense que consigue a una temprana edad mucho prestigio y a través de la orden de un ministro de guerra, viajará hasta Francia para retratar la guerra a través de su cámara. 
Para este largometraje se han centrado más en la historia de los propios protagonistas que en la acción frenética bélica. En la grabación de la cinta, Tudanca y el productor Ramón Caramés, con el que ha trabajado en anteriores proyectos, han necesitado aumentar el equipo de trabajo. Para esta ocasión cuentan con un ayudante de dirección, que es el encargado de dirigir a los 10 actores principales, más secundarios y extras, ya que al ser una película bélica, requiere muchos personajes y una persona que se dedique exclusivamente a movilizarlos. 
El equipo de trabajo también está formado por Diego Prior, que ha tomado los mandos como director de fotografía en la cruenta guerra; y por un numeroso grupo encargado de los efectos visuales y especiales para dar un mayor realismo a la Francia de 1916. Según el director Jorge Tudanca, el guión ha sido «más complejo» de escribir que el de Relatos de Eleria: El viaje de Gawain, ya que es un trabajo mucho más ambicioso y la cantidad de personajes ha crecido considerablemente. Gracias a las ganancias de su anterior trabajo y con la ayuda del Ayuntamiento de Belorado y de la Diputación de Burgos han podido cumplir un «nuevo sueño».
Ya han rodado en Tamayo y Belorado, hoy lo harán en las proximidades del Salto del Nervión. Se han marcado una fecha de dos semanas para terminar con los trabajos de grabación, un tiempo récord para una película de 2 horas y cuarto. Una producción real con la misma duración que Una escalera hacia la luna, podría tardar en grabarse uno o dos meses. «Tenemos unos horarios de labor muy intensos y eso nos está agotando, pero vemos que el resultado es tan bueno y nos está gustando tanto que estamos encantados con ello», declara Tudanca.
Los miembros del equipo de trabajo coinciden en que las escenas en la trinchera han sido las más complicadas de rodar porque «generar un sello de guerra con un presupuesto reducido es complicado». Otra de las dificultades con las que se han encontrado ha sido con el vestuario ya que a una semana de comenzar a filmar, la empresa que les iba a facilitar la ropa, les dejó en la estacada. Buscaron a contrarreloj la manera de encontrar prendas apropiadas para la época en la que se desarrolla la historia, han sufrido por ello pero al final han conseguido solventar el problema por ellos mismos. 
A pesar de revelarse el lugar más enrevesado para grabar, la trinchera de Belorado ha sido el preferido de Tudanca. «Soy muy fan de los planos secuencia, que son en los que la filmadora no corta y sigue al personaje, cosa que es muy difícil porque se tiene que llevar todo muy medido milimétricamente», aclara. En las escenas de batalla, el joven cineasta tenía muy claro que quería realizarlos a pesar de la complejidad que llevan para el propio cámara como para los actores, ya que se tienen que aprender todos los movimientos precisos para que no haya fallos. Alguno de los intérpretes aparecieron en Relatos de Eleria pero la gran mayoría no. Cuando comenzaron a trabajar la semana pasada en Belorado, se dieron «cuenta del potencial que tenían. En algunos rodajes hemos llegado a llorar de la emoción al ver interpretar a alguno de ellos, que lo están dando todo de manera altruista», manifiestan los miembros del equipo. 
Eleria Films es la productora encargada de este proyecto y de otros futuros, creada por el director Jorge Tudanca y por el productor Ramón Caramés. El título Una escalera hacia la luna hace referencia a una escena en particular, que el director no quiere desvelar todavía, lo único que adelanta es que es muy emotiva e importante. 

 

ALOJAMIENTO Y COMIDA GRATIS PARA TODO EL EQUIPO

Tras el éxito que consiguieron con su primer largometraje Relatos de Eleria: El viaje de Gawain, el ya exalcalde de Belorado, Luis Jorge del Barco, les ofreció la oportunidad de rodar en la recreación de la trinchera de Verdún del municipio, que es la recreación más grande en Europa con 619 metros cuadrados de una trinchera de la Primera Guerra Mundial y se encuentra dentro del Museo Internacional de Radio Comunicación Inocencio Bocanegra. Recuperaron su silo de cereales, construido a finales de los años 50, y fue el primero del país en ser restaurado y rehabilitado como museo. El visitante también puede ver una colección de equipos de radiotransmisión tan amplia y singular que confiere al recinto el estatus de ser uno de los cinco museos más importantes del mundo en este campo. Cuando Jorge Tudanca y su equipo escucharon la oferta del entonces alcalde, se pusieron manos a la obra con el guión.
Durante cinco días de la semana pasada, parte del Museo se convirtió en el escenario de una película, donde actores y equipo pasaron muchas horas hasta conseguir lo que pretendían. Quedaron muy agradecidos del apoyo que les brindó el Ayuntamiento, con el albergue para alojarse y tres comidas al día. «Nos han tratado genial y nos hemos sentido como en casa», declara uno de los actores.


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