El culto al cuerpo no pierde el tiempo

L.M.
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Desde el lunes los gimnasios pueden recuperar su actividad deportiva, aunque supeditada al entrenamiento personal hasta la fase III

BillSánchez fue uno de los primeros burgaleses en acudir a su gimnasio para entrenar, en este caso con Ángela Casado, una de las profesionales de Sportia. - Foto: Luis López Araico

Lo estaban esperando como agua de mayo. Tras más de dos meses de confinamiento, encerrados en casa y saliendo a la calle solo para comprar comida en un primer momento y posteriormente para hacer ejercicio, los burgaleses aficionados al gimnasio pueden desde este lunes volver a sus instalaciones. Sin embargo, estos centros deportivos aún no pueden acoger a todos los ciudadanos que lo desean, ya que según el Boletín Oficial del Estado, solo podrán hacerlo en la modalidad de entrenamiento personal.

Durante las últimas horas, el Gobierno parecía que flexibilizaba el decreto y abría la puerta para que los locales pudieran abrir al colectivo, pero el ministro de Sanidad, Salvador Illa, la cerró de golpe. «Estos establecimientos requieren especial atención», indicó, alegando que se comparten elementos y zonas comunes -pasillos, salas, vestuarios- por lo que su apertura se dilatará hasta la fase III.

En Burgos son escasos los gimnasios que el lunes retomaron su actividad, aunque en el Sportia de la calle Cordón tuvieron visita desde las 8 de la mañana. A esa hora llegó el primer cliente, que trabajó junto a uno de los diez profesionales con los que cuenta la cadena, mientras que cada 60 minutos , que es lo que duran las cases, tuvieron un usuario tras otro. «Me he puesto un poco triste al entrar yo solo y nos ver nadie», indicó Bill Sánchez, que tenía cita para retomar sus entrenamientos desde la semana pasada. Porque esa es otra de las principales novedades; cuando uno de los burgaleses que venía acudiendo a los centros deportivos para sesiones individuales quiera ir, debe previamente reservar hora.

«Hemos recibido muchas solicitudes de información sobre esta modalidad, y ya hay gente que se ha apuntado», explicó Víctor Fernández, director general de Sportia, que recuerda que hacen una valoración previa del perfil de cada persona para recomendarle los ejercicios o dinámicas más adecuadas a su condición u objetivos planteados.

Durante las cuatro próximas semanas, si nada cambia, hasta alcanzar la fase III, el funcionamiento de los gimnasios será este, aunque a finales de junio, cuando entremos en ese periodo, sí podrán abrir de nuevo sus puertas sin reservas aunque con la consecuente distancia de seguridad entre máquinas y usuarios. «Hemos tenido una respuesta muy positiva de la gente, la mayoría ya tiene su cita para venir esta semana», apunta Fernández.

Hace unos días lanzaron un vídeo en el que explicaban las medidas de seguridad que han puesto y el nuevo protocolo para sus clientes, y nada más subirlo a las redes sociales recibieron un aluvión de mensajes. «La gente tiene ganas de volver», confiesa el director general de Sportia.

Gimnasio 'exclusivo'. Durante las primeras semanas de reapertura será difícil que pueda coincidir más de un usuario a la vez en las instalaciones -podrían hacerlo varios al contar con una decena de profesionales y no sobrepasar el aforo mínimo permitido- por lo que el entrenamiento se vuelve más personal aún si cabe. «Es la primera vez en mi vida que voy encendiendo las máquinas que uso. Siempre estaban ya en marcha o incluso tenía que esperar a que se quedasen libre», apuntó Bill Sánchez, que volver a esta «nueva rutina» admitía le va a ayudar a sobrellevar los dos meses encerrado en casa.

«Lo echaba de menos. He hecho flexiones, pero no es lo mismo que venir aquí», confesó, a la par que alabó la tranquilidad con la que se entrena actualmente. «Hay más espacio -todo el gimnasio concretamente- para cada persona, menos ruido y más tranquilidad para trabajar mejor», afirmó Ángela Casado, una de las entrenadoras del turno de mañana.

Sportia es uno de los pocos gimnasios que esta semana han decidido reabrir sus instalaciones; el gran coste de poner en marcha y mantener un local de dimensiones considerables -luz o calefacción-, la reincorporación de empleados en ERTE o las pocas ganancias que se podrían reportar de las clases personales se han antepuesto por delante de la entrada en fase I.

Habrá que esperar hasta, probablemente, finales del mes de junio, para que la actividad retome algo de ‘normalidad’. «Es necesario que transmitamos seguridad a los usuarios», indicó Víctor Fernández.

Las instalaciones se han puesto a punto durante las últimas semanas con la presencia de dispensadores de gel desinfectante, alfombrillas para limpiar la suela de los zapatos, cámaras termográficas para medir la temperatura de los clientes, un nuevo circuito para que no coincidan los que entran y los que salen del recinto o el distanciamiento de 2 metros. Todo para acercarnos aún más a esa ansiada ‘nueva normalidad’.