Palacios amanece salteado de barricadas

P.C.P.
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Buscan a quiénes sembraron de pesadas piedras dos calles principales del pueblo sin testigos

Palacios amanece salteado de barricadas

Más muros que los que ha levantado Donald Trump en el mundo -uno físico y muchos mentales- han sorprendido a los vecinos de Palacios de la Sierra de buena mañana y se han convertido en la comidilla de la localidad, que aguarda a que algún testigo o la investigación de la Guardia Civil arroje luz sobre el extraño suceso vivido en la madrugada del lunes al martes.

De momento, nadie parece haber visto u oído nada que permita albergar certezas sobre la autoría o la motivación de la más de media docena de ‘barricadas’ que cortaron dos de las calles principales de la localidad serrana en varios puntos y que además han destrozado el seto del huerto de un palanciano. Afortunadamente, no ha habido más daños materiales -por ejemplo en vehículos o mobiliario urbano- ni tampoco personales, aunque se podía haber producido si alguna persona o vehículo se llega a topar sin percatarse con todo ese reguero de piedras.

El alcalde de Palacios, Óscar Vicente, confía en que se haya quedado en un suceso «puntual y aislado», aunque tampoco encuentra explicación. No ha habido incidentes que puedan indicar que se trata de un peculiar modo de protestar, ni pintadas reivindicativas o hechos recientes que puedan dar alguna pista. Tampoco parecen tener una vinculación entre sí los lugares en los que han aparecido las piedras, varios puntos de las calles Mayor y San Marcos, el huerto de un vecino y la puerta del domicilio de otro.

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Vicente tuvo conocimiento a las 7 de la mañana, por el aviso de un residente en la localidad que se iba a trabajar, y envió a operarios municipales a retirar las piedras en los diferentes puntos.

Algunos vecinos ya se han puesto a atar cabos con teorías más o menos conspiratorias, aunque de momento no se sabe cómo han podido mover todo este material de noche sin ser vistos ni hacer el suficiente ruido como para despertar a nadie. Salvo que algún palanciano se haya puesto a entrenar para competir como levantador de piedras y al aprendiz de harrijasotzaile se le haya ido de las manos, porque en alguna de las barricadas había moles de decenas de kilos de peso. «Entre dos operarios se las veían para moverlas», reseña el alcalde.

De momento, se ha quedado en un suceso curioso. «Esperemos que no se vuelva a repetir», confía Óscar Vicente.

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