El Geoparque de Las Loras ya esconde su cuarto tesoro

DB
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A través del 'Geocaching en familia' se promocionan diferentes rutas y lugares de interés de una zona con numerosos recursos naturales y patrimoniales

El Geoparque de Las Loras ya esconde su cuarto tesoro

La dirección del Geoparque de Las Loras prosigue con la promoción de este espacio natural y lo hace con una actividad que está teniendo un gran éxito: Geocaching en familia, que consiste en localizar cada semana uno de los diez tesoros escondidos por este territorio con la ayuda del cache que se publica los viernes en Diario de Burgos y con la ayuda de un  gps. Las familias primeras familias que localicen el tesoro semanal tendrán un premio y podrá optar a otro final.
La semana pasada, los ganadores fueron Jennifer García Pascual, vecina de Villalbilla de Burgos, que acompañada de sus dos hijos, Ángel Pérez García y Alaia Pérez García, y de un amigo de su hijo, Eneko, de Durango localizó el tercer tesoro. En estancación también lo localizaron David Rioja y Vidal Rioja, de Guardo (Palencia).
Ese tercer tesoro estaba escondido en Urbel del Castillo, un municipio que tiene una población de 110 habitantes y que incluye tres núcleos de población: La Nuez de Arriba, Quintana del Pino y el propio pueblo de Urbel del Castillo. Esta localidad se asienta en las tierras más accidentadas de la comarca del Tozo, bañada por las aguas del río al que da nombre y arropada por una serie de elevaciones calizas, entre las que destaca la Lora de la Mesa.
Existen indicios de que el lugar pudo estar poblado desde época romana, si bien se reconoce que el pueblo actual nació durante la reconquista, bajo la protección del castillo, construido en el siglo X seguramente por pobladores vascones y cántabros que se aventuraban a instalarse en estas tierras. 
Su bien conservado caserío aparece presidido por la silueta del castillo. El pueblo de Úrbel ya aparece citado en los documentos del siglo X, y se encontraba situado en la línea fronteriza que, a mediados del siglo XI, separaba los reinos de Navarra y Castilla, de tal manera que su fortaleza pudo ser levantada como vigía militar del territorio entonces disputado. 
En los años previos a la conocida como Batalla de Atapuerca, librada en el 1054, el castillo de Úrbel fue incorporado definitivamente a Castilla por Diego Laínez, padre del Cid. Asimismo, su asentamiento en el valle, con montes y pastos a su alrededor, favoreció la atracción de los rebaños del Honrado Concejo de la Mesta.