Derrota en un duelo loco

Área 11
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El Mirandés pierde su primer partido de la segunda vuelta en un choque en el que se puso por delante pero que no supo cerrar

Derrota en un duelo loco

Extremadura y Mirandés decidieron jugársela ayer a la ruleta rusa en la segunda parte de su partido y brindar un espectáculo de los que ya no se estilan en el fútbol a base de goles, jugadas de riesgo y emociones a mil por hora. Pero la apuesta salió mal a los rojillos, que pese a remontar el tanto inicial de los extremeños no supieron cerrar el encuentro y lo perdieron en el descuento. Cuando más duele.
 En la primera parte, el intercambio de golpes entre ambos conjuntos apenas tuvo intensidad. Estuvo más incisivo el Extremadura, al que se le notaba cierta ansiedad por su clasificación agónica en la tabla. La primera opción la tuvo Pinchi, que remató dentro del área pequeña tras una gran maniobra de Álex Alegría, pero su toque sutil lo detuvo Limones con un pie salvador.
El Mirandés no se encontraba y el Extremadura, con más velocidad, especialmente con un superlativo Nono, tenía más peligro. Suyo fue un disparo desde la frontal del área que se topó de nuevo con las manos de Limones. Poco después, Álex Alegría tuvo una doble ocasión dentro del área y Pastrana también tuvo la suya con un disparo desde larga distancia.
Derrota en un duelo loco Derrota en un duelo loco Los de Iraola trataban de controlar el balón pero apenas inquietaron a Casto en la primera parte. Aun así en el primer acercamiento tuvo la mejor opción del primer acto. Boquete en la defensa del Extremadura que aprovechó Álvaro Peña para colarse por dentro, pero en el mano a mano Casto le adivinó las intenciones y le detuvo el disparo cruzado. La primera parte acabó con la primera lesión de la tarde para los rojillos. El que se tuvo que retirar fue Alexander, por el que entró Joaquín (que luego también se lesionó), lo que hizo que Antonio Sánchez pasara al lateral.
El segundo acto tuvo un ritmo vertiginoso. El Extremadura, acuciado por las necesidades, se lanzó a por todas. Y el Mirandés, al que le gusta el vértigo y el juego, aceptó jugar a la ruleta rusa. La primera bola ventajosa la tuvo el cuadro local. Tras una gran jugada de Nono, Pastrana recogió un rechace, dribló a uno, amagó a otro y se sacó un latigazo inapelable ante el que nada pudo hacer Limones.
La respuesta del Mirandés fue apoteósica. Jugada colectiva de todo el equipo, apertura de Guridi al desdoblamiento de Franquesa, centro templado y Antonio Sánchez, con un cabezazo sutil al palo contrario, hizo el empate para restablecer las tablas en el juego. A seguir apostando.
La igualada sentó muy mal al Extremadura, que empezó a dejar de lado la cabeza para jugar con el corazón. El Mirandés lo vio claro. Sabía que controlando el partido y buscando los huecos, tendría las suyas. Y le salió. En una gran jugada por la derecha, pase atrás de Antonio Sánchez, remate mordido de Matheus y Casto no atrapa por el centro. Gol y remontada aunque cuando el partido parecía ganado todo se empezó a torcer.
Los rojillos dieron vida al Extremadura en un córner al primer palo, desde donde Álex Alegría igualó la contienda a diez minutos para el final. Los últimos compases de juego fueron de infarto y el Mirandés no supo cerrar el partido.  Su rival, más necesitado, solo podía volcarse. De nuevo tras un córner los rojillos vieron cómo la pelota llegaba a Pardo, que reventaba la bola a las mallas sin nada que hacer para Limones. No hubo tiempo para más vueltas ni apuestas. El Extremadura se lo había jugado a todo o nada y esta vez le salió bien ante un Mirandés que, pese a la derrota, hizo un buen partido en Almendralejo, aunque su esfuerzo en la segunda parte quedó sin premio.