La N-I y la AP-1 esquivan la muerte en un año sin peajes

R.P.B.
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La N-I, que promedió durante décadas una media de diez muertos al año, se convierte en una vía tranquila mientras la autopista incrementa exponencialmente su tráfico, registrando incidentes que afectan a su fluidez

La N-I vacía y la AP-1 con tráfico, la tónica de este año. - Foto: Luis López Araico

El primer año sin peaje entre Burgos y Miranda ha confirmado un hecho evidente: el ingente tráfico, buena parte de él pesado, que circulaba por la Nacional I, era el causante del altísimo índice de mortalidad y siniestralidad que siempre registraba este tramo, histórico punto negro de la red viaria burgalesa. Tan es así, que en estos doce meses apenas se han registrado accidentes (el camionero que el 19 de julio perdió la vida en la AP-1 en Monasterio de Rodilla lo hizo por un infarto y no computa como víctima de tráfico); y, lo que es mejor, ninguno de estos se ha saldado con fallecidos cuando la media, durante años, años y años, fue de casi un muerto cada mes en esta vía del infierno. Otra lectura, igual de positiva, es que aunque haya aumentado exponencialmente el tráfico en la vía de alta capacidad, tampoco ha habido que lamentar fallecidos. «Han sido cientos, cientos de vidas perdidas.La realidad nos ha dado la razón. Es verdaderamente triste que la liberalización llegara tan tarde», reflexiona Rafael Solaguren, portavoz de la Plataforma de Vecinos Afectados por la N-I, el colectivo que con más ahínco y tesón reclamó durante años una solución a la peligrosidad de esta carretera maldita.
Una vía que hoy, 365 días después de que se levantaran las barreras de la autopista, es un oasis de tranquilidad. «Para todos nosotros [vecinos del corredor de la N-I] ha supuesto un cambio de vida radical desde el primer minuto en el que la mayor parte del tráfico comenzó a circular por la autopista.El cambio es tremendo, ya no vivimos con la permanente sensación de poder sufrir un accidente en cualquier momento; ha pasado un año y ahí están los datos: víctimas cero; accidentes, prácticamente ninguno, y menos aún graves; ahora se circula perfectamente, con una tranquilidad increíble.Es otro mundo, otro mundo», subraya Solaguren, quien ya tiene la sensación de que aquella época terrible ya es algo muy lejano.
Es consciente, empero, de que hay quienes están padeciendo el envés de la liberalización, especialmente los hosteleros del corredor de la vieja nacional, o de quienes se han visto puntualmente atrapados en la antigua autopista. «Ahora las reivindicaciones les corresponden a otros. Y mi consejo es que lo peleen, porque si no pelean no conseguirán nada: por nuevos accesos, por una mayor capacidad de la autovía...». Solaguren subraya que su lucha mereció la pena, aunque la victoria llegara tarde para tantas y tantas personas. «Era el tramo con más víctimas mortales de la provincia. No hay discusión posible. Lo triste es constatar que se sabía que liberando la autopista cambiaría todo. Y eso es muy grave. Que no se pusiera fin a ello antes es muy grave y vergonzoso.De haberse hecho, no hubiesen muerto cientos de personas. Cientos de personas», concluye.
Raúl Galán, jefe provincial de Tráfico, es consciente como pocos de lo que ha supuesto la liberalización del peaje, toda vez que la Nacional I ha sido una verdadera pesadilla. «Era una carretera que no perdonaba, en la que cualquier error, cualquier problema, cualquier despiste se pagaba muy caro. Que no haya habido ningún muerto en todo un año sólo tiene una lectura: el balance es positivo, porque lo fundamental es exactamente eso». Con todo, Galán realiza matices, que zanja con una reflexión: «Hemos ganado seguridad sacrificando fluidez en el corredor. El trasvase de tráfico pesado y de la mayoría de la circulación de la Nacional I a la autopista ha provocado que ésta, en determinados momentos, en situaciones puntuales, cuando ha ido a su límite de capacidad, con una mínime incidencia ha provocado problemas, retenciones. Esto lo sabíamos. Y lo fundamental ahora será actuar sobre la infraestructura, que es responsabilidad del Ministerio de Fomento», apostilla el jefe de Tráfico.

medidas para la fluidez. Admite Galán que los problemas de retenciones que se han producido en la vía de alta capacidad en lo que va de año (especialmente en puentes, operaciones salida y retorno o por culpa de algún accidente) tienen, hoy por hoy, mal arreglo, toda vez que no existen los accesos necesarios para poder descongestionar la autopista. «Lo que estamos intentando es mejorar los tiempos de reacción por parte de las patrullas, con una vigilancia permanente, especialmente para las jornadas que sabemos especiales y en las que se incrementa la densidad de tráfico».En este sentido, indica que están estudiando distintas alternativas con el fin de mejorar «esos momentos puntuales».
Cree Galán que no debe cundir pánico alguno. «Lo que pasa en esta autopista de vez en cuando pasa a diario en muchos lugares, como en los anillos de circunvalación de Madrid. Y eso que son vías de mayor capacidad. No debe preocuparnos en exceso. No hay que olvidar que en más del 90% del tiempo la autopista no presenta ningún problema. Sólo en momentos puntuales, que es en lo que estamos trabajando con la Guardia Civil y con la conservación de la carretera».