Sin miedo escénico ni al vacío

A.S.R
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Juan Elena continúa con sus martes de pintura en directo sin crisis ante el papel en blanco y feliz de mostrar su proceso creativo a los espectadores que llegan a cuentagotas pero sin pausa a la Galería de los Homínidos

El artista extiende los papeles de gran formato en medio de la Galería de los Homínidos y durante casi dos horas realiza las piezas que firma como Juan 25. - Foto: Patricia González

A Diana García la oportunidad de ver en directo a un artista enfrentándose a su creación le resulta, simplemente, una idea fantástica. «Ver el proceso de realización de cualquier obra, ya sea pictórica, musical o escénica, me parece genial. Es un lujo ver cómo crea cada artista, le ves en el momento en el que está pensando, vas viendo sus movimientos y sus formas y lo que tú crees normal torna como algo completamente diferente», relata frente a Juan Elena, el autor que todos los martes de noviembre muestra su pintura en directo en el Museo de la Evolución Humana (de 18 a 19.45 horas). 
Diana aplaude esta iniciativa porque «no ocurre muchas veces» y, además, enfatiza, «es relajante», aunque el sonido de uno de los vídeos de la exposición permanente se empeñe en perturbar esa paz. 
Desde luego no lo consigue con el artista, que trabaja en medio de la Galería de los Homínidos ajeno a la gente que le observa, a la cámara de vídeo que no pierde plano o al móvil que hace directos de Instagram para la gente confinada a la que le gustaría estar allí. 
Los puntos y las líneas, elementos claves en su obra, afloran en el papel extendido en el suelo. El gigante formato, de aproximadamente 3x1,80 metros, le obliga a adoptar distintas posiciones. Pinta con los acrílicos y los rotuladores a ratos tumbado boca abajo todo lo largo que es, a ratos sentado con las piernas cruzadas. La pieza, ya muy avanzada, confirma que el rosa fosforito es su color favorito. Hay también tonos carne, verdes, morados. Trabaja sin bocetos. Afirma que lo tiene todo en la cabeza y, vacilón como pocos, de vez en cuando suelta alguna gracia a Lorena Saiz e Inés Santamaría, fundadoras de la Asociación Berbiquí, que tiene por meta la inclusión social a través del arte y guía a este joven Down de 25 años, que pinta desde los ocho, en la carrera profesional que quiere emprender. 
«Está como loco de contento. Esta actividad ante el público le está dando mucha autoestima. Está muy concienciado con lo que hace, ni siquiera quiere descansar, se lo toma como un trabajo, con mucha responsabilidad, y muy convencido de que él es artista», destaca Santamaría mientras se escucha a Elena algún comentario con los que él mismo se anima como un ilustrativo ‘¡cojonudo!’ o un más pesaroso ‘¡Ay, Dios!’. 
Termina la obra. La firma. Juan 25. «¿Otra pieza? ¿Qué os parece?». Hecho. Sin pensárselo ni medio segundo, coge el rotulador verde y el papel en blanco deja de serlo.