Microteatro para espantar al miedo

A.S.R
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Colectivo Inesperado estrena 'La señora, el tigre, la cerda y yo' el 17 de julio en el CAB, un encargo de la Fundación Caja de Burgos «para generar confianza en el público y apoyar la creación local»

¡Quién dijo miedo! Fran de Benito, Violeta Ollauri, Jesús Cristóbal y Carola Martínez (abajo), en una foto de archivo.

Las artes escénicas están tardando en desperezarse de la pesadilla en que la crisis sanitaria ha convertido la realidad de la cultura. Poco a poco lo están haciendo. Aunque la covid-19 tornó en erial la agenda hasta el otoño, empiezan a atisbarse rayos de luz madrugadores. La Fundación Caja de Burgos mueve ficha primero. Ha encargado a Colectivo Inesperado la producción de un espectáculo de microteatro a estrenar el 17, 18 y 19 de julio en el CAB. La señora, el tigre, la cerda y yo será el primer montaje de la generación coronavirus. 
«El objetivo en esta ocasión es generar confianza en el público para retomar el contacto a la vez que apoyamos a la creación local», explican desde la entidad al tiempo que remarcan que se ajustan a las medidas de acceso dictadas a día de hoy por el Gobierno. 
El virus lo envuelve todo y ha pendido como una espada de Damocles sobre la cabeza de Jesús Cristóbal, autor del texto, durante su creación. También en la de sus compañeros de partida, Fran de Benito, Violeta Ollauri y Carola Martínez. Ha dictado la concepción, el guion, las emociones y los espacios. 
Colectivo Inesperado cambia sus habituales escenas con dos, tres y hasta cuatro personajes por cuatro monólogos para que solo un intérprete esté en las tablas, las historias se han escrito en función de los sentimientos que cada actor necesitaba expresar y el aforo se reduce. 
Eso sí, enfatiza el autor, a la hora de elegir la temática ha intentado huir de cualquier referencia al bicho. «La idea es que la gente vuelva al teatro y se lo pase bien, no que hagamos una reflexión profunda de lo que ha pasado. No quería nada que recordara a confinamiento o crisis. Queremos que el público se entretenga, se divierta y llore, pero por cuestiones que no tengan nada que ver con esta situación», expone e identifica como el mayor condicionante ajustarse al formato de monólogo y a la vez hacer que los cuatro hilados crearan una sola historia. 
Un todo dirigido a un espectador adulto. Ahí le sale la vena estridente a Cristóbal y confiesa que se ha permitido muchas licencias literarias, imposibles en las anteriores propuestas, con un destinatario adolescente en la diana. «Es un texto mucho más picante en sus partes picantes y más dramático en las dramáticas», ríe y asegura que su escritura no ha funcionado para él como catarsis en estos tiempos extraños. Simplemente, se ha dejado llevar por la fantasía y por la oportunidad de volver a intercambiar pareceres con sus compañeros de tablas. El resultado son dos escenas con dosis de comedia muy alta, una de drama intenso y otra muy poética. «Hay un equilibrio interesante con tendencia al humor», remacha. 
Poco puede avanzar del espectáculo, terminado hace un par de semanas. Apenas adelanta a modo de planteamiento que presenta a cuatro extravagantes personajes, el título los nombra, que se ven obligados a convivir eternamente sin entenderse. Los roces de la convivencia tornan en peleas y amenazas y provocan su separación, cada uno en un espacio más pequeño aún. No será una buena idea. Los conflictos se agravarán, pero... «Cuando uno menos se lo espera, la solución aparece y te das cuenta de que era tan sencilla que te sientes un poco estúpido, pero feliz al fin y cabo». La señora (Violeta Ollauri), el tigre (Jesús Cristóbal), la cerda (Carola Martínez) y yo (Fran de Benito) contarán cada uno su punto de vista «y quizás vosotros sí consigáis entendernos».
O no. No es relevante. Lo importante es que este montaje significa la vuelta a la normalidad, aunque sea nueva. Las cosquillas no se las quita nadie. «Estamos muy ilusionados de volver al teatro porque ha sido muy raro todo. Se han tambaleado muchos pilares de nuestra manera de vivir», enfatiza feliz de ese reencuentro con el público. 
Las localidades ya están a la venta, tanto en taquillas como en Teleentradas y costarán 10 euros. Se realizarán pases cada veinte minutos, con 15 personas por grupo, el viernes 17 de julio y sábado 18 desde las 19 hasta las 20.40 h. (hora de entrada del último) y el domingo 19 de las 12 a las 13.40 h. (inicio del último pase). ¡Mucha mierda!