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Ultimátum a las ruinas del final de la carretera de Arcos

C.M.
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Los vecinos de San Pedro y San Felices llevan años alertando del mal estado en el que se encuentran las edificaciones del conocido como Ventorro Madre Juana

Estado en el que se encuentran las edificaciones. - Foto: Alberto Rodrigo

El Ayuntamiento ha tomado por fin cartas en el asunto y ha dado un mes a los dueños de las casas en ruinas situadas al final de la carretera de Arcos para que las derriben o se le impondrán una multa. El Consejo de Barrio de San Pedro y San Felices llevan años alertando del peligro que supone que las edificaciones del conocido como Ventorro Madre Juana estén a punto de caerse y puedan causar daños a las personas que transitan por la zona.

El área de Licencias ha dado ya un ultimátum después de que en 2020 se declarara la ruina inminente y no se haya ejecutado la demolición. En ese momento se dieron seis meses al propietario para llevarla a cabo con un presupuesto de 29.253 euros pero después de no haber cumplido ahora se le volverá a hacer «un nuevo y último» requerimiento. El procedimiento no es nuevo. Ya en junio de 2018, el Servicio de Licencias alertó del mal estado de las casas, fundamentalmente de las cubiertas y algunos elementos de las fachadas como consecuencia del paso del tiempo y también de actos vandálicos. Pidió al propietario que elaborara el correspondiente proyecto de demolición en el que se tenía que contemplar el derribo de las plantas baja, primera y segunda, la retiradas del escombro y la limpieza del interior de la parcela. Además tenía que colocar un vallado mediante cerramiento de ladrillo de dos metros de altura. 

El proyecto se presentó y los servicios técnicos municipales emitieron un informe favorable pero se pidió que se hicieran algunas modificaciones en el cerramiento, estableciendo que se realizara de malla galvanizada colocada en postes y con una cimentación independiente de hormigón. Todo ello con un coste de 29.253 euros y un plazo de seis meses. Nada se hizo y en 2020 el Servicio de Licencias declaró la ruina inminente y dio a los propietarios 6 meses para la ejecución, lo que no hicieron y ello motiva que ahora se le haga el nuevo requerimiento. 

 La primera edificación según se sube por la carretera de Arcos tiene parte del tejado hundido, cuyos restos han ido a parar dentro del inmueble, lo que era una cornisa -o lo que queda de ella- amenaza con venirse abajo y caer en plena calzada, mientras que la antigua escalera de acceso a una planta superior se encuentra completamente destruida. También la vegetación ha invadido el entorno.