Primer asalto

P.M.G.
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Aunque la plaza del Trigo no llegó al aforo máximo de 6.000 personas, los asistentes a los primeros conciertos escenificaron el fervor de la ciudad ante el comienzo del festival

Desde horas antes que la plaza del Trigo entonara el primer acorde, en Aranda ya se respiraba ambiente festivalero. Y eso que lo que se vivió en el escenario Radio 3 sólo parece una advertencia de lo que va a suceder en los próximos días. De hecho, ayer los organizadores decidieron no registrar el aforo, algo que anticiparon que harían, debido a que consideraron que el recinto no iba a llegar a las 6.000 personas, aunque parecía que no estaban muy lejos.
El grupo Playa Cuberris fue el encargado de dar el pistoletazo de  salida a los cuatro conciertos de por la mañana, le siguió BAUER. Los asistentes más tempraneros comenzaron a calentar la muñeca para llevarse cubatas a los labios y el dedo para accionar los gatillos de sus pistolas de agua, que casi superaron al alcohol como accesorio fundamental de todo sonorámico.

En ocasiones, la gente estaba tan entretenida disparándose o hablando en corrillos que la música pasaba a un segundo plano. Aunque tampoco faltaban los fans de primera fila que gritaban por cada pestañeo del batería de la banda que tocaba. Pero el Sonorama ya es más que un conjunto de conciertos. Que se lo digan a Jesús, un sevillano que reside en Toledo que empezó a salir con su novia en el festival del año pasado. Entonces solo vino acompañado de un amigo, pero esta vez ha logrado convencer a su hermano y el primo de su colega, aparte de venir con su pareja, claro.

Para cuando Venturi se subió al escenario, la plaza y sus inmediaciones estaban a rebosar y la gente ya se acumulaba en Isilla, una de las calles que desembocan en el Trigo. Aun así, en el descanso entre grupos, la tarima de Radio 3 concentraba más actividad que el público. Técnicos y músicos montaron y desmontaron equipos en los cuartos de hora que había entre actuación y actuación con destacable puntualidad.

Éxtasis en la plaza del Trigo.
Éxtasis en la plaza del Trigo. - Foto: Valdivielso

Todas las agrupaciones musicales fueron jaleadas, pero el verdadero protagonista de la mañana, el que arrancó más vitoreos y el cariño de todos los asistentes fue José Luis, un agente de Protección Civil que se encargaba de refrescar con una manguera a la plaza del Trigo. En esos momentos todo el público se giraba hacia los balcones o los soportales, habilitados para el tránsito, y recibía el agua como quien se baña por primera vez en años. Y es que, aunque la meteorología acompañó, el bochorno que se formó avanzada la mañana hizo que esas duchas improvisadas se recibieran con un fervor justificable.

 

Y LA SORPRESA ES...

Entre cambios y recambios de grupos llegó el momento de la actuación sorpresa del día. Javier Ajenjo, director del festival, presentó al artista invitado con un discurso en el que recordó las causas por las que lucha

Aranda, un nuevo hospital y que el tren Madrid-Burgos pase por la localidad ribereña, y subrayó la necesidad de pelear por los pueblos para reconvertir la España vacía en la España viva, proclama por la cual se llevó una sonora ovación.

Tras su intervención y una prueba de sonido que se hizo larga, Ajenjo presentó a la sorpresa de la mañana, Joe Crepúsculo, que arrancó multitud de aplausos del público incluso antes de empezar. El músico catalán cerró las actuaciones matutinas de la plaza del Trigo, pero el Sonorama Ribera 2019 no hizo más que empezar.


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