Breve pero intenso

M.S.B.
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Imagen del homenaje, ayer, a la jota burgalesa - Foto: Jesús M. Izquierdo

Ilusión y sentimiento en danzantes y público en el Homenaje a la Jota Burgalesa

Homenaje a la Jota Burgalesa. Muy bien. Cientos de danzantes, con mayoría absoluta femenina y algunos vestidos de paisano, bailaron dos veces esta tradicional pieza. En total, poco más de 5 minutos al ritmo de la caja y la dulzaina desde el balcón de la Casa Consistorial. Miguel Alonso, técnico del Instituto Municipal de Cultura, dio el arranque y el alcalde, Daniel de la Rosa, exultante y bailón, echó el «Viva» final.

Pero antes de seguir, una pregunta y una duda. La primera: ¿Por qué se programa a la misma hora, las 14:00, el Homenaje a la Jota Burgalesa en la Plaza Mayor y la Recepción Oficial del Ayuntamiento en el Palacio de la Isla? Este último encuentro no arranca hasta que llega el primer edil, que ha presidido el primero, es decir, sobre las 14:30 horas.

Y ahora la duda, para poner el toque distendido que ha de conllevar siempre la fiesta, por muy solemne y protocolaria que esta sea: ¿Quién pasó ayer más calor en Burgos, los hombres y mujeres que se ataviaron con trajes folclóricos para la Ofrenda Floral y los posteriores bailes o un futuro marido a quien en su despedida de soltero sus amigos (¿?) le vistieron de esquiador? Y con los esquís en la mano, por si acaso se presentaba una bajadita. Es de suponer, decían los sorprendidos viandantes al cruzarse con él, que este atuendo lo eligieron hace meses, al señalar Burgos como destino de la fiesta y ser tenida la ciudad como tradicional reino del frío hispano. Otros, entre carcajadas, se quedaban con lo positivo: seguro que adelgaza de tanto sudar y luego el traje de la boda le queda que ni pintado.

Volviendo a la Jota Burgalesa, se presentaron en la Plaza Mayor miembros de varias agrupaciones, desde los 2 años a la jubilación; muchas fotos, suaves empujones por la sombra, debates entre ocupar la tarde en la siesta o la piscina... y muchas sonrisas entre vuelta y vuelta. ¡Claro que sí! En eso no hay que tener ninguna duda, y menos al calor de una fiesta sentida y compartida.