La armonía de las mascarillas negras

J.M. Blanco (EFE)
-

Los protectores oscuros son el común denominador entre los asistentes a una cita en la que se atisban minutos de concordia

La armonía de las mascarillas negras - Foto: Pool

Casi olvidada estaba la imagen de unidad que propició ayer el acto de homenaje a las víctimas de la pandemia de coronavirus. No es fácil ver compartir espacio a expresidentes de Gobierno. Tampoco que haya una cita a la que acudan los máximos representantes autonómicos sin excepción o escuchar de boca del president de la Generalitat, Quim Torra, su agradecimiento al Ejecutivo. Todo ello fue posible en torno a esta ceremonia en la que esa unidad estuvo simbolizada en las mascarillas negras que, en señal de luto, llevaron la práctica totalidad de asistentes.
Entre ellos, el Gobierno en pleno, los responsables de otras instituciones del Estado y europeas, dirigentes de los partidos, familiares de las víctimas y representantes de la sociedad civil. También los Reyes y sus hijas. Felipe VI solo se la quitó en su intervención y cuando regresó a su asiento fue la heredera de la Corona quien le recordó que no había vuelto a colocarse esa protección y el Rey la recuperó del bolsillo de su chaqueta.
Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, también lució una mascarilla negra tras haber llegado al Palacio Real con otra reivindicativa de la sanidad pública y que sí llevó sobre su rostro todo el tiempo el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique.
No faltó algún toque de color como el de la enseña nacional bordada en la del expresidente José María Aznar o los colores de la bandera de Cantabria en la que portó el presidente de esta comunidad, Miguel Ángel Revilla.
El acto propició en sus prolegómenos conversaciones entre los asistentes, pero no se sumaron a esa imagen Aznar y quien fuera su sucesor en Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero, ya que se les vio juntos uno al lado del otro pero con sus miradas en direcciones opuestas.
Muchos meses (14) habían transcurrido sin que hubiera también una imagen del Rey junto al presidente de la Generalitat, al que Felipe VI saludó junto al resto de líderes autonómicos. Torra agradeció después a Pedro Sánchez la organización del homenaje a las víctimas y a los colectivos que han luchado en primera línea contra la pandemia.
Desterrados ya los apretones de mano, el choque de codos llegó para quedarse mucho tiempo y ese ha sido el saludo de Sánchez a sus predecesores en el cargo y al líder del PP, Pablo Casado.
Una ofrenda de rosas blancas volvió a unir a autoridades y sociedad civil al ir depositándolas por grupos en el pebetero con una llama en recuerdo de las víctimas, que fueron el hilo conductor de las declaraciones de algunos dirigentes en la ceremonia de apenas una hora. Algo menos de una hora de unidad.