El Cenieh analiza el desarrollo de las venas diploicas

ICAL
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El equipo coordinado por Emiliano Bruner demuestra que "si bien hay un crecimiento constante de estos vasos en los humanos modernos, es solamente en la fase adulta en la que se detecta un incremento sustancial"

Estudio de venas diploicas en humanos modernos. - Foto: Cenieh

Un estudio coordinado por el paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), Emiliano Bruner, sobre el crecimiento de las venas diploicas a lo largo del desarrollo humano (entre un año y la edad adulta), demuestra que "si bien hay un desarrollo constante de estos vasos, es solamente en la fase adulta en la que se detecta un incremento sustancial".

Para llegar llevar a cabo este estudio publicado en la revista ‘American Journal of Physical Anthropology' se han analizado mediante tomografía computarizada 71 cráneos, examinando el tamaño, la longitud y el volumen de los vasos en las diferentes edades y en los huesos frontal, parietal y occipital, en función del tamaño del cráneo y del grosor del hueso. 

"El factor que probablemente limita el desarrollo de estos vasos es el grosor de la capa esponjosa del hueso, que aumenta sensiblemente su tamaño y su variabilidad en las últimas etapas del crecimiento craneal", explicó Emiliano Bruner.

Las venas diploicas se desarrollan dentro de los huesos de la bóveda craneal, dejando canales que se pueden identificar en el cráneo gracias a técnicas de imágenes biomédicas, y se pueden detectar en colecciones craneológicas, así como en poblaciones arqueológicas o incluso en los fósiles. Estos vasos forman un sistema vascular que pone en comunicación el flujo sanguíneo de la cavidad craneal con el sistema vascular externo al cráneo y, además de la oxigenación de los tejidos craneales, puede estar asociado a la gestión de la presión y de la temperatura cerebral.
Evolución reciente
Estudios anteriores han demostrado que esta red vascular está particularmente desarrollada solo en nuestra especie, Homo sapiens, si se compara con otros primates o con homínidos extintos. “Esto sugiere una evolución reciente de este sistema vascular, posiblemente asociada a una posible adaptación funcional, como por ejemplo la termorregulación de la cavidad cerebral”, señaló Emiliano Bruner.
Este trabajo ha sido llevado a cabo por Gizéh Rangel de Lázaro para su tesis doctoral en la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona, y ha contado con la participación de Simon Neubauer y Philipp Gunz, investigadores del Instituto Max Planck de Leipzig (Alemania).