La Aduana retiene envíos en Barcelona por falta de espacio

L.M.
-

Aunque las fábricas burgalesas han vuelto a producir, lo hacen en mínimos, una situación que tiene visos de prolongarse, lo que provoca que no necesiten todas las materias que tienen comprometidas

Las instalaciones delPuerto Seco y la Aduana están a tope de capacidad como consecuencia de la acumulación de contenedores. - Foto: Alberto Rodrigo

Se cumple ya un mes desde que la construcción y la industria volviera a producir tras dos semanas de parón. Desde el pasado lunes, 6 de abril, las compañías burgalesas que tuvieron que detener su actividad por mandato del Gobierno han ido retomando su labor, aunque esta dista aún mucho de la que tenían antes de que estallara la crisis de la COVID-19. La mayoría de las autorizadas para abrir están ya operando con unos servicios mínimos, con una parte de la plantilla proporcional a las demandas que tienen por parte de sus clientes, que siguen siendo muy escasas. Es por ello que fábricas y empresas medianas que importan materias primas o materiales desde otros países, con China como principal punto de origen, no están pudiendo hacer frente a los contenedores que tienen acumulados en el Puerto Seco y la Aduana.
Estas instalaciones, explica el gerente del Centro de Transporte de Burgos, Gonzalo Ansótegui, están llenas desde hace semanas, y su nivel no desciende ante la lenta reactivación de las compañías. Es por ello que desde la entidad que dirige no han tenido otro remedio que comenzar a retener los envíos desde el Puerto de Barcelona, lugar al que llegan las mercancías desde el país asiático. «Nos están pidiendo naves y almacenamiento al aire libre y no podemos con ello.

Entendemos que es una situación transitoria hasta que todo vuelva a la normalidad», apunta Ansótegui. Esta instalación, como la de Valencia, que aglutinan la mayoría del mercado de las exportaciones e importaciones que tienen como origen y destino España, han tenido que ingeniárselas para ganar espacio y poder manejar las toneladas que están paradas en los mismos. El catalán ha habilitado dos nuevos espacios de acopio para contenedores llenos de importación de larga estancia, mientras que el valenciano ya ha firmado un contrato con la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo de la Generalitat Valenciana para destinar 80.000 metros cuadrados de la parcela regional Fuente San Luis como almacén provisional.

«Lo lógico es no aceptar más contenedores, que se los queden ellos y busquen una solución», afirma Ansótegui, que explica que hay muchas empresas que firma contratos anuales de suministro de mercancías que ahora no pueden detener ante el parón productivo. «Ahora mismo nos están pidiendo naves y suelo donde poder acumularlos al aire libre, pero no podemos con ello», apunta.

Se reactiva la línea Reefer. Con el decreto del estado de alarma, el tren refrigerado que comenzó a conectar el Puerto Seco de Villafría con Barcelona detuvo sus viajes. Había comenzado semanas antes, a finales de febrero, transportando alimentos para firmas locales como Campofrío, pero con la llegada de la crisis del coronavirus la multinacional, segúnAnsótegui, decidió volver a recurrir al transporte por carretera hasta Zaragoza. Es ahora, que parece que la situación se ha estabilizado un poco, cuando la firma ha vuelto a solicitar la presencia de un tren. El primero partió el miércoles, y para la jornada de hoy está previsto que salga otro con ocho contenedores. La intención es que se mantengan las 3 frecuencias semanales y en breve se puedan ampliar hasta 4.