El virus paraliza la adjudicación del colegio de Villímar

B.G.R.
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Ocho empresas se han presentado al concurso para su construcción, que se encontraba en la fase de estudio de los informes técnicos. La Consejería asume ya el retraso en el inicio de obra previsto para julio

Maqueta de la futura dotación que se levantará en una parcela municipal junto a la residencia de las Hermanitas de los Pobres. - Foto: DB

Tras más de una década de espera por parte de los vecinos del barrio, el nuevo colegio de Villímar ya tenía fecha de inicio de las obras. A finales del año pasado, el secretario general de la Consejería de Educación, Jesús Manuel Hurtado, situó ese arranque en el mes de julio con la previsión de que la dotación entrara en funcionamiento en el curso 2022-2023, un ejercicio más tarde de lo inicialmente anunciado. El proceso de tramitación avanzaba ahora en plazo, pero la pandemia lo ha dejado suspendido, como el resto de procedimientos, en un momento crucial del proyecto.  

 Ese no es otro que el del estudio por parte de los técnicos del departamento regional de las ofertas presentadas por parte de las ocho empresas admitidas al concurso público para ejecutar las obras de construcción, ya que hubo una novena que quedó fuera al haber presentado dos propuestas. Sin embargo, fuentes de este organismo precisan que «hasta que no se levante el estado de alarma no se puede reunir la mesa de contratación para estudiar los informes» y reanudarse el proceso. Esto significa, según reconocen, que «se retrasan los plazos, aunque todavía no se sabe en qué medida».

El hecho de que nunca antes haya ocurrido una situación como la actual, donde las contrataciones públicas están paralizadas salvo las relacionadas con la crisis sanitaria, «plantea cuestiones que nunca se habían producido y que no contemplaba ninguna legislación», según explican otras fuentes consultadas por este periódico. Una de las dudas radica en que si se trata de obra nueva o no, ya que el proceso de ejecución estaba en marcha. 

En cualquier caso y de seguirse los procedimientos habituales, el pasado marzo la mesa de contratación debería haber realizado la valoración de las ofertas de las empresas presentadas y este mes de abril proceder a la propuesta de adjudicación, teniendo en cuenta que a partir de ese momento existen un plazo de 30 días para la presentación de recursos. De no producirse ninguno, en mayo se firmaría  el contrato con la compañía seleccionada y en junio el acta de replanteo, con la vista ya puesta en julio para el inicio de los trabajos. 

Esto supone, en principio, cinco meses de retraso debido a la Covid-19, y la fecha en la que se retome el proceso todavía es una incógnita, dado que aún no se sabe si se prorrogará o no el estado de alarma, aunque el Gobierno ya pidió el pasado martes un cuarta ampliación de la misma. Cabe recordar en este punto que el plazo de ejecución de los trabajos del colegio es de 18 meses y su presupuesto asciende a 7,1 millones de euros.

Necesidades. La dotación se creará en sustitución del colegio Marceliano Santamaría, ubicado en la barriada Inmaculada, y la intención es que también atienda la demanda de escolarización de los barrios de San Cristóbal, carretera de Poza y el entorno de la estación de tren. Se levantará en una parcela del 10.000 metros cuadrados ubicada detrás de la residencia de las Hermanitas de los Pobres que fue cedida en su momento por el Ayuntamiento de la capital.

Tendrá capacidad para 450 alumnos de Infantil y Primaria, cuyos espacios estarán diferenciados. Contará con una superficie docente de 1.800 metros cuadrados en los que se distribuirán, además de aulas, salas de música, informática, idiomas o de usos múltiples. A ellas se sumarán las zonas de administración y servicios comunes, donde se ubicarán el gimnasio, la biblioteca, el comedor y la cocina. Los servicios se repartirán en dos plantas y dispondrá de un aparcamiento para 18 vehículos.