La Moncloa, a trozos

Agencias
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Sánchez confía un 'minigabinete' al jefe de Presidencia, Iván Redondo, que tiene la titánica misión de coordinar los 22 ministerios que se han repartido el PSOE y Unidas Podemos

El líder socialista dispone del equipo más extenso de la reciente democracia después del de Suárez en abril de 1979. - Foto: Emilio Naranjo

Tras la formación del Ejecutivo, Pedro Sánchez ha culminado la estructura básica de sus 22 ministerios, una de las más extensas de la democracia y que contará con un minigabinete en La Moncloa bajo la coordinación de Iván Redondo, al que llaman algunos el vicepresidente en la sombra, los mismos que señalan que Unidas Podemos tiene su propio Gobierno. Según este planteamiento, el vasco posee el tercero.   
Con la nueva estructura, concentrará todos los departamentos de asistencia al líder socialista, como asuntos nacionales, económicos y G-20, internacionales, asuntos exteriores y de la UE, comunicación con los ciudadanos, secretaría general de Presidencia, Oficina Económica, Seguridad Nacional y la nueva Oficina de Prospectiva. 
Junto a ello, la Secretaría de Estado de Comunicación, dirigida por Miguel Ángel Oliver, se incorpora a este minigabinete. Se mantiene Félix Bolaños, que sigue como secretario general de Presidencia, asumiendo más competencias.
Bajo el paraguas de La Moncloa y dependiendo directamente de Sánchez quedan otros dos altos cargos, uno de ellos de nueva creación. El concejal socialista en San Sebastián Ernesto Gasco es el Alto Comisionado para la lucha contra la Pobreza Infantil que, pese a lo que cabría esperar por el reparto de carteras entre el PSOE y Podemos, ha quedado fuera de la órbita de Iglesias. De nueva creación es el Alto Comisionado para España Nación Emprendedora, que llevará Paco Polo. Por contra, desaparece la Oficina del Alto Comisionado para la Agenda 2030, que ahora cuelga del Gabinete morado.
Más allá de la extensa estructura interna de la Presidencia del Gobierno, el Consejo de Ministros aprobó la estructura básica de sus 22 ministerios, que contará con 19 órganos directivos de nueva creación, cinco subsecretarías y 14 direcciones generales.
También aparece una quincena de nuevas direcciones generales repartidas entre diversos ministerios:Planificación y Evaluación de la Red Ferroviaria; Agenda Urbana y Arquitectura; Biodiversidad, Bosques y Desertificación; Políticas contra la Despoblación; Derechos de los Animales y Diversidad Sexual y Derechos LGTBi...
En este organigrama sorprende que Universidades quede desgajado de Ciencia, lo que provocó la protesta pública del ministro Manuel Castells tras prometer su cargo. También choca que Seguridad Social, con José Luis Escrivá al mando, se separe de Trabajo, al que le quita inmigración. Por no hablar de la Cartera del tradicional Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar, desmembrado en dos ministerios con entidad propia, el de Sanidad -Salvador Illa- y Consumo, dirigido por Alberto Garzón, de IU.
No obstante, no acaba aquí todo, ya que cada departamento deberá aprobar a partir de ahora otro real decreto que desarrolle su propia estructura básica interna.
Según el Ejecutivo, la racionalidad y la eficiencia» son las señas de identidad de unos cambios «absolutamente necesarios». Garantiza que se ha procurado «compensar» la creación de nuevos cargos con la supresión de otros ya existentes y se han adaptado, asimismo, algunas denominaciones para reflejar mejor las competencias asumidas por cada una de los 22 departamentos ministeriales, el segundo más numeroso por detrás del de Adolfo Suárez de abril de 1979.