Aranda sufre solo 5 ataques a sanitarios en un año convulso

Adrián del Campo
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Es la ciudad de la provincia donde menos agresiones se produjeron en 2019, por debajo de Miranda de Ebro, con siete altercados, y de Burgos, con 40

Acceso al área de Urgencias del hospital Santos Reyes de Aranda de Duero. - Foto: J.C.O.

Aranda de Duero es la ciudad de la provincia que menos agresiones a personal sanitario sufrió en los primeros nueve meses de 2019. Y lo es a pesar de que el pasado fue un año especialmente difícil para el servicio ante las continuas faltas de personal, las bajas sin cubrir y las protestas ciudadanas ante las deficiencias en los consultorios y el hospital comarcal. La capital de la Ribera registró solamente cinco ataques a médicos o enfermeros en 2019, menos del 10% de los 56 altercados de toda la provincia y por debajo de los siete sucesos violentos contabilizados en Miranda de Ebro y de los 40 de la ciudad de Burgos. El resto, las otras cuatro agresiones restantes, se dieron en los pueblos de Briviesca, Melgar, Quintana Martín Galíndez (municipio del Valle de Tobalina) y Soncillo. 

Dentro de los servicios sanitarios de Aranda, el hospital Santos Reyes acumuló dos de los altercados sufridos, uno en Obstetricia y otro en Otorrinolaringología. El centro de salud Sur registró el mismo número de incidentes, uno en consultas y el otro el Pediatría, una de las especialidades que han soportado la mayor falta de especialistas. "Consistió en que uno de los padres insultó al pediatra", explica la coordinadora del consultorio, Eva Asensio. Por su parte, el centro de salud Norte padeció una agresión en consultas. 

En los dos ambulatorios arandinos coinciden en destacar que el bajo número de conflictos se debe a que los ciudadanos han entendido que la falta de profesionales no es culpa de los sanitarios y que ellos, los médicos y enfermeros, también padecen el problema con sobrecargas de trabajo. "En general la gente ha sido comprensiva. Nos decían: bastante tenéis con lo vuestro", declara el coordinador del centro de salud Norte, Fernando Torrequebrada. "Este ha sido un año con muchos problemas que no han repercutido en la relación entre los pacientes y los profesionales", reconoce Eva Asensio. La coordinador del ambulatorio Sur relaciona este hecho con la educación de la ciudadanía: "Los medios de comunicación os habéis encargado de informar a la gente de que nosotros somos también víctimas de la situación".

A pesar de que Aranda fue la ciudad con menos agresiones de la provincia en 2019, seguramente ese dato se invierta al hablar de reclamaciones. "Los ánimos han estado revueltos en administración, por ejemplo, cuando los pediatras no vienen. Las quejas en ese área han sido infinitas y se han vivido momentos desagradables en administración", admite el coordinador del centro Norte. "Quejas administrativas ha habido muchas, pero no contra los sanitarios, sino dirigidas a niveles superiores, a la administración", añade la coordinadora del consultorio Sur.

Según los datos del Observatorio de Castilla y León, las agresiones físicas a personal sanitario han caído en toda la Comunidad en un 26,7%. Esto también se ha dado en Aranda, donde Fernando Torrequebrada afirma que en los 8 años que lleva al frente del ambulatorio Norte, prácticamente no ha conocido ataques. Eva Asensio refuerza los datos de la caída de incidentes al recordar que hace más de una década, sobre 2008, el centro Sur fue uno de los más conflictivos y ahora "la gente es mucho más paciente y tolerante".

En cuanto al resto de agresiones sufridas en la provincia durante los primeros nueve meses de 2019, los hospitales de la ciudad de Burgos acumularon la mayoría de altercados, como es lógico al asumir un número mucho mayor de pacientes. En concreto, el HUBU sufrió 23 ataques y el hospital Fuente Bermeja, siete.