Los bibliotecarios no quieren lamentarse después

A.S.R.
-

La Asociación de Profesionales de Bibliotecas echa en falta información por parte de las administraciones y pide que faciliten el teletrabajo y que garanticen una apertura segura para trabajadores y usuarios

La actividad regresó a la Miguel de Cervantes el pasado martes a puerta cerrada y sus trabajadores cuentan con todas las medidas de protección. - Foto: Luis López Araico

La hoja de ruta del Gobierno en el proceso de desescalada permite la apertura de las bibliotecas para préstamo de libros y lectura en sala con la debida distancia social en la Fase 1. Esto significa que algunas podrían levantar la persiana el lunes, aunque se presume difícil que entre ellas se incluyan las de la capital burgalesa, lejos de cumplir los estándares establecidos. Con independencia de cuando llegue el día D, algunas han reanudado la actividad a puerta cerrada, como las de los centros cívicos (la semana pasada) y las municipales (el martes 5 de mayo). En la Pública, una parte de la plantilla volverá el lunes y otra teletrabajará. Los profesionales regresan a sus puestos y la asociación provincial que aglutina a parte de estos quiere evitar los lamentos a posteriori y ondea tres medidas fundamentales para una óptima vuelta a la llamada nueva normalidad. 
«Queremos que se facilite el teletrabajo, que la vuelta al trabajo y la reapertura se produzcan cuando haya condiciones de seguridad tanto para los trabajadores como para los usuarios y que la información sea transparente», resume su presidente, Fernando Izquierdo, quien insiste en que su preocupación es por el personal y por los usuarios y que ellos son los primeros que quieren recuperar su rutina, pero no de cualquier manera. 
«Ahora es el momento de insistir en que se hagan las cosas bien», sentencia en nombre de los cuarenta socios de esta agrupación nacida hace dos años. 
Y por eso asientan sus reivindicaciones en esas tres patas. Reclaman una política informativa transparente por parte de cada administración responsable -Ayuntamiento, Junta, Diputación, Universidad de Burgos...- y una buena comunicación con los trabajadores. «Como gestores de la información que somos la estamos echando en falta, una información a tiempo, clara y ajustada a las necesidades de este momento. La desinformación solo causa miedos y temores, muchas veces infundados», señalan desde este gremio.
Exigen una «apertura de los servicios al público con todas las garantías, tanto para nuestros lectores como para los trabajadores. Somos los primeros que deseamos volver, pero cuando sea viable y con los menores riesgos posibles» . 
Y el último punto que ponen sobre la i es que se facilite el teletrabajo en la medida de lo posible: «Es una medida eficaz que evita riesgos de contagio, desplazamientos innecesarios y ayuda a la conciliación laboral y familiar, al menos mientras sigan cerrados guarderías y colegios, al igual que la flexibilización de los horarios de trabajo».
paso a paso. Estos profesionales advierten a las administraciones de las que dependen que «una gestión eficaz es mucho más que repartir entre los trabajadores los epis (Equipo de Protección Individual) suficientes» y que debe ir acompañada del «diseño de planes de trabajo eficaces en estos días previos». Anotan que «los protocolos para la progresiva apertura y vuelta a la normalidad no pueden ser una tarea encomendada al trabajador, sino al responsable de la empresa, contando eso sí con la experiencia y profesionalidad del empleado».
Esa mano también la tiende la propia asociación. Se brinda a ayudar para que ese regreso a la nueva realidad sea de la mejor manera. 
«El contacto que mantenemos con los profesionales bibliotecarios del país, muchos de los cuales están trabajando para que las bibliotecas recobren el pulso que tenían antes del 14 de marzo, nos cualifica para ello», observan y hablan de que algunos países han iniciado el préstamo con cita previa e incluso llevándolo a domicilio. La casuística se puede alargar. 
De momento, no han llegado a ese punto, aunque algunos ya se han reencontrado con unas salas más silenciosas que nunca. La Biblioteca Municipal está en la línea de salida. El propio Fernando Izquierdo trabaja en la Miguel de Cervantes. Se han organizado en dos turnos, de 7.30 a 14.30 y de 14.30 a 21.30 horas, para no concentrarse, se han colocado dispensadores de geles y tienen guantes, mascarillas y pantallas. «Se están cumpliendo las medidas de seguridad. Se supone que venimos a unos edificios ya desinfectados previamente y solo faltaría la mampara de metacrilato, que es la recomendación que hace la Junta para todos los puestos de atención al público», apunta y desea que todos sus colegas se sientan igual de protegidos.