La UBU mide la resistencia sísmica de los edificios

B.G.
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El grupo de investigación Ausinco desarrolla una mesa vibrante de bajo coste en colaboración con una ingeniería madrileña

Miembros del grupo de trabajo de la Politécnica y representantes de la empresa. - Foto: Jesús Javier Matías

El grupo de investigación Ausinco de la Escuela Politécnica de la Milanera, especializado en la realización de ensayos a gran escala de estructuras, ha desarrollado una mesa sísmica de bajo coste para analizar la resistencia de los edificios. Los investigadores destacan que la particularidad de la herramienta creada radica en su precio, frente a los «millones de euros» que pueden costar otras existentes en el mercado, además de en presentar una mayor capacidad para aguantar edificaciones.

El proyecto desarrollado por estos ingenieros parte del encargo de la empresa madrileña iConkrete, dedicada al desarrollo de sistemas de prefabricado de hormigón. Se trata de un trabajo incluido dentro del programa Eurostars, que promueve Bruselas para fomentar la innovación entre las pymes y que también cuenta con la participación de un socio británico. En este caso y según explica Daniel Miguel, del área de I+D, el objetivo es el «desarrollo de sistemas para viviendas sociales» en lugares donde existe un riesgo de terremotos.

No es la primera vez que esta ingeniería trabajaba con la Universidad de Burgos. «Dentro de los distintos ámbitos que tiene el proyecto necesitábamos realizar ensayos a gran escala», explica Miguel, quien agrega que la elección del campus se debió a esas «referencias previas, a sus instalaciones y capacidad tecnológica y logística, que no hay en muchos sitios».

El contacto entre ambas partes se produjo hace dos años y desde entonces se ha ido avanzando en la investigación paso a paso hasta que a finales de octubre tuvo lugar uno de los últimos ensayos. Se realizó con un prototipo de parte de un edificio de hormigón prefabricado de tres plantas instalado encima de la mesa sísmica y al que se le llegó a aplicar una vibración equivalente a un  terremoto de magnitud 7 en la escala Richter.

capacidad creativa. De esas pruebas, la conclusión global que extrae Miguel Ángel Vicente, director del grupo Ausinco, es que «la estructura se comporta bien y que la solución es fiable». En este punto, destaca el trabajo de los investigadores burgaleses en el desarrollo de la mesa vibrante respecto a su «capacidad de creatividad y de ingeniería» para que sea low cost, puesto que la edificación de esas viviendas tiene como destino países subdesarrollados. Y es que, según detalla, con la de la Politécnica de la Milanera solo existen tres mesas sísmicas de similares características en España (una en Madrid y otra en Valencia), además de que este tipo de elementos cuestan «millones de euros».

Pero antes de llegar a este punto, el trabajo no ha sido fácil, sobre todo en lo referente a la logística. Vicente precisa que cada uno de los paneles empleados en la estructura del edificio pesan 16 toneladas (40 en total), con lo que supone de dificultad añadida a la hora de introducirlos en los laboratorios. Además, asegura que se trata de un proyecto «progresivo» en el que se comenzó con piezas más pequeñas que a su vez iban siendo sometidas a ensayos:   «En total se habrán realizado en torno a 30 pruebas de 12 soluciones constructivas para ir verificando cómo se comporta cada parte de la estructura porque el resultado global no deja de ser más que la suma de la respuesta de las partes».

Ese proyecto ha permitido cumplir varios objetivos a la Universidad de Burgos. Por un lado, el investigador se refiere a «dar labor» a una de las funciones básicas de la institución, que es la transferencia del conocimiento hacia empresas del entorno con el fin de que sean más competitivas. De igual forma, considera que este trabajo ha hecho que la Politécnica «dé un salto de calidad y seamos referentes en España en ensayos de edificación a gran escala dinámicos y sísmicos», confiando en que esto atraiga a otras compañías.