La banca no cierra oficinas pero opera al 50%

L.M.
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Las entidades han dividido sus plantillas en dos e implantado el teletrabajo por turnos, además de extremar las medidas de seguridad. Las ayudas a autónomos y pymes centran el trabajo en las sucursales

En Cajaviva Caja Rural han instalado mamparas de metacrilato para separar a clientes de trabajadores. También reparten guantes y mascarillas entre el personal. - Foto: Luis López Araico

Desde el decreto del estado de alarma, el pasado 14 de marzo, la banca fue incluida dentro de las actividades esenciales. Mientras que hostelería, comercio, educación o algunas empresas tuvieron que echar la persiana momentáneamente, la red de oficinas bancarias continuó al pie del cañón, aunque su funcionamiento durante las últimas ocho semanas ha variado bastante. Tres de las principales entidades que operan en Burgos, Cajaviva Caja Rural, Caixabank e Ibercaja han reducido considerablemente la presencia física de empleados en sus sedes, repartidas por toda la ciudad.

La mayoría de ellas han continuado operativas, y solo han cerrado algunas de manera puntual por posibles casos de contagio en sus trabajadores -que finalmente se descartaron- o por un reajuste de la operatividad. En cuanto a la plantilla, las tres optaron en los días previos a la imposición de confinamiento y cuarentena por aplicar el teletrabajo para la mitad de sus empleados; en Cajaviva Caja Rural y Caixabank aún continúan con el 50% de su personal teletrabajando, mientras que en Ibercaja han ido poco a poco incorporando personas hasta rondar, a día de hoy, el 70% de trabajadores en sus puestos.

«Los horarios se han mantenido intactos, no hemos cerrado ninguna manteniendo los servicios y extremando las precauciones que tenemos dentro», indica Óscar Castrillo, director de la oficina de la Plaza España de Cajaviva Caja Rural. Porque si bien a nivel interno se han implantado protocolos nunca antes visto y los trabajadores han tenido que adaptarse -como el resto de burgaleses que se han iniciado estos días- al teletrabajo, la disposición e imagen de las sucursales de cara a los clientes es completamente distinta a la que estaban acostumbrados. En todas ellas se atiende casi de uno en uno, por lo que en momentos puntuales se suelen formar colas en las inmediaciones, como ocurrió en su día en los supermercados o farmacias. Una vez dentro no escasean los carteles donde se recuerda la obligación de mantener las distancias de seguridad de 2 metros entre usuarios o las indicaciones para evitar tocar mobiliario.

«Los primeros días no creímos conveniente tener que poner cinta para evitar que la gente se sentara en los sillones, pero eran muchos los que entraban y esperaban en ellos hasta que les tocaba el turno, por lo que tuvimos que clausurarlos», apunta Castrillo.

Junto a la restricción de movimiento y las precauciones, las medidas de prevención de contagios se han vuelto un elemento más en el día a día de los empleados. Mascarillas, guantes, botes con gel desinfectante o mamparas de metacrilato acompañan ahora las jornadas de los trabajadores de banca. «Hemos limitado el aforo a dos personas, una para ser atendida y otro esperando que previamente han solicitado su cita por internet o teléfono», explica Vanesa Rodríguez, directora de la Store de Caixabank de Capiscol.

En esta entidad, como en el resto, se han dispuesto dos turnos en la plantilla; cada cierto tiempo cambian su puesto habitual por el teletrabajo, lo que previene que la oficina pudiera quedarse sin empleados ante un posible contagio y consecuente cuarentena de sus contactos más directos.

Más calle, más visitas. «Esta última semana, a raíz de la flexibilización de las condiciones para salir a la calle, sí que hemos notado una mayor afluencia de clientes», indica José Luis Muñoz, director de la oficina principal de Ibercaja.En su sucursal, como en el resto de compañías de banca, han atendido principalmente tramitaciones de líneas de ayuda ICO a autónomos y empresarios y moratorias de hipotecas.

«El canal online ha aumentado mucho su operatividad durante las últimas semanas», apunta Vanesa Rodríguez (Caixabank). Desde Cajaviva Caja Rural confiesan, además, la labor de psicólogos que han tenido que adoptar algunos de sus trabajadores, especialmente los que atienden de manera telefónica -y que suele coincidir con los que teletrabajan- de cara a sus clientes. «No recuerdo una situación igual, estamos de sol a sol con los avales ICO para intentar salvar al mayor número de pymes y autónomos», afirma Javier Casado, director del área de Negocio de la entidad.

No obstante, estos últimos días el volumen de burgaleses crece exponencialmente con el paso de las jornadas, y muchos de ellos demandan atención en materia de inversión o seguros. «Hemos tratado de dar la mayor normalidad dentro de una situación un tanto anormal», explica José Luis Muñoz (Ibercaja), que recuerda que su entidad llevaba tiempo trabajando para ofrecer «canales alternativos» que no se basen en la atención personal: cajeros que ofrecen un sinfín de opciones, consultas vía telemática o el uso de una aplicación móvil desde la cual se puede gestionar los ahorros.

Para los que aún no se atreven a acercarse a sus sucursales, pero siguen muy pendientes de su dinero, las entidades han puesto en marcha diferentes iniciativas. Destaca la emprendida por Caixabank, que llamaron a todos sus clientes para tranquilizarlos y asesorarles en cuantas dudas pudieran tener. «Nos cuentan sus problemas, somos una oficina con muchos clientes, sobre todo gente mayor que está acostumbrada a venir varias veces a la semana», indica Vanesa Rodríguez, que alaba el comportamiento que han tenido los burgaleses no acudiendo de manera presencial salvo casos excepcionales o de extrema urgencia. «Al principio éramos la excusa para salir y tener algo de normalidad, pero es preferible no poner en riesgo sus vidas», afirma. 

Sea como fuere, desde las entidades bancarias admiten que «no buscamos aplausos ni reconocimientos», acciones que prefieren dejar para los sanitarios y profesionales que velan por la seguridad, y sí que esperan que su labor pueda ayudar a transmitir una sensación «real» de cercanía.