Colores de un símbolo en el balcón de internet

I.L.H.
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158 alumnos de la Universidad Popular exponen en la red su historia y visión plástica sobre el confinamiento a partir del arcoíris

Las obras son diversas en cuanto a técnica, soporte, disciplina y estilo. Y la muestra no distingue ni clasifica: hay cuadros de niños de 5 años y de adultos veteranos y con experiencia en las aulas de la Unipec.

El arte sirve de terapia, medio de expresión, altavoz para lanzar un mensaje, diario de una experiencia,  válvula de escape, consuelo, esperanza, remedio contra la depresión,  compañía, entretenimiento... Los cerca de dos meses de confinamiento se refleja en lo que hacemos, aún sin pretenderlo. Y en este tiempo habrá quien se haya sentido por momentos solo, triste, enfermo o abatido, y en otras ocasiones habrá buscado y encontrado la luz al final del túnel, la alegría de la primavera o los zapatos que encajan para andar este camino.

Fran Herreros y Paula Sampelayo, profesores de la Universidad Popular (Unipec) y Afalvi (Asociación para el Fomento del Aprendizaje a  lo Largo de la Vida)propusieron hace un mes a sus estudiantes de diversos cursos y edades plasmar todo eso que sentían en un arcoíris, símbolo de la resistencia frente a la covid-19. «Detrás de cada obra hay una historia», resume Sampelayo, sorprendida «por las soluciones tan dispares, heterogéneas e infinitas» sobre un mismo elemento.

«Teniendo todos la misma inspiración los trabajos artísticos son muy diferentes, desde pinturas sobre lienzo donde el color se presume protagonista, a obras en papel resultado de la practicidad de este soporte o hasta esculturas», señalan los profesores y pintores.

Las obras que se exponen virtualmente en la página web de la Unipec (www.unipec.org) se han obtenido manteniendo las clases de manera virtual, ofreciendo asesoramiento artístico y en ocasiones apoyo psicológico mutuo, y atendiendo de manera individual a todo el alumnado: «Queríamos motivarles y hacer algo grupal. Buscábamos también que trabajaran desde el sentimiento y la emoción más que desde la técnica», relata Fran Herreros. «Y a los más pequeños se lo propusimos desde la libertad, que no fuera una obligación, sino una actividad atractiva y divertida», apunta Paula Sampelayo, quien para dirigirse a los más pequeños ha creado tutoriales en vídeo y unidades didácticas específicas para el confinamiento.

El resultado es Arcoíris, sí, una explosión de color y creatividad en la que sobresalen la variedad de técnicas (acrílico, óleo, pastel, grafito, cretas, lapiceros, acuarelas...) y la infinidad de edades, historias y metáforas que dan forma a los 158 trabajos de una muestra que no distingue entre niños y adultos. Nunca un símbolo de resistencia contra una enfermedad, de esperanza hacia el futuro, ha tenido tantas lecturas en tan poco tiempo. Todos ellos podían estar en balcones individuales, pero están en uno más grande: el que ofrece internet.