Las auxiliares de Enfermería se reivindican

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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Berta González: «Somos el colectivo más numeroso en servicios sociales y el segundo en Sacyl pero nadie habla de nosotros»

Berta González, secretaria provincial del SAE. - Foto: Luis López Araico

El colectivo de técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería (TCAE), antes conocido como auxiliares de clínica o auxiliares de Enfermería, ha sido el primero de los sanitarios en  registrar un fallecimiento por COVID-19 en la provincia de Burgos. Fue Yolanda Hernando, que trabajaba en el Hospital Fuente Bermeja, y su pérdida ha sido muy sentida entre sus compañeras. También ha puesto en primera línea el trabajo de estas profesionales, del que dice Berta González, secretaria provincial del sindicato que las representa, SAE, que no está lo suficientemente reconocido

¿Cuántos profesionales están trabajando directamente vinculados con el coronavirus tanto en hospitales como en residencias?
Aproximadamente, un tercio de los del HUBU está dedicado a la COVID-19 y como las plantillas han sido ampliadas excepcionalmente por esta situación, hay cerca de unos 300. Tanto en Aranda como en Miranda, casi todo el hospital se dedica a ello, unos 100 profesionales, y en las residencias de  Servicios Sociales de la Junta y de la Diputación, al no existir un buen control, casi todos están implicados: 240 en Servicios Sociales y 200 de Diputación. Respecto de las residencias privadas, carezco de datos de plantillas y de la incidencia de la enfermedad en ellas, pero hay alrededor de 70, así que si suponemos una media de 10  por residencia, tendremos unos 700 profesionales. En total, habrá de 1.500 a 1.600 implicados directamente en la crisis sanitaria generada por la COVID-19.

¿A qué se refiere con  que no ha existido un buen control en las residencias de la Junta y de la Diputación?
A que se ha aislado tarde a los usuarios que presentaban síntomas compatibles con la enfermedad y a que los profesionales han estado asistiendo a contagiados y no contagiados de forma sucesiva y habitual sin las medidas de protección adecuadas, y sin dedicarse de forma exclusiva a un tipo u otro de usuario.

Habla de la ampliación excepcional de las plantillas. ¿Cree que esos contratos van a desaparecer cuando la situación sanitaria se normalice?
Desgraciadamente, sí, a no ser que, vista la situación, la Administración reflexione y se dé cuenta de cómo es nuestra realidad de cada día al margen de la situación extrema actual, porque nosotras siempre nos hemos quejado de la insuficiencia de las plantillas.

¿Cómo está siendo estos días el trabajo de las técnicas en cuidados auxiliares de Enfermería en las residencias de mayores públicas y privadas?
Se está trabajando con mucha precariedad en todas las residencias, con independencia de que sean públicas o privadas, por la escasez y precariedad de los Equipos de Protección Individual (EPI). Esta falta de material nos ha llevado a presentar denuncias ante el Fiscal General del Estado y las inspecciones de trabajo, pues consideramos que se están produciendo situaciones que pueden tener carácter delictivo. Esta falta de material y la no realización de pruebas diagnósticas aumentan el riesgo de forma significativa, tanto para los profesionales y sus familias como para los usuarios. De hecho, han crecido las bajas de profesionales, lo que implica un sobresfuerzo del personal para cumplir con las tareas. Por eso, es inevitable tener miedo a la hora de desempeñar las funciones. Los técnicos en cuidados en Enfermería son los profesionales que más tiempo pasan con los residentes y que realizan las funciones de mayor contacto y más directo y, en esta situación, el aislamiento de los usuarios hace que necesiten mayor atención, lo que implica un aumento de la carga de trabajo de los profesionales y un mayor riesgo de contraer la enfermedad. Por eso es necesario un aumento significativo de las plantillas.

(La entrevista completa, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)