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La producción de girasol bajará por la falta de lluvias

R.E.M.
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Se han sembrado 56.000 hectáreas en la provincia, un 15% menos que el año pasado, y se espera obtener de cada una de ellas una media de 1.300 kilos. Se define como una campaña «normal»

Una de las fincas de girasol que se comenzaron a cosechar la semana pasada, en el entorno de Sasamón. - Foto: Valdivielso

La campaña de girasol se prevé peor este año que el anterior debido principalmente a que la superficie sembrada ha bajado en gran medida y también a que se espera un rendimiento inferior. En cuanto al espacio total destinado a dicho cultivo en toda la provincia ha descendido sobre un 15% en comparación con 2020, mientras que de cada hectárea se espera una producción de 1.300 kilos que se alejan así de los 1.500 que hubo el pasado año. Estos datos se deben tomar con cautela ya que se ha retrasado la cosecha y resulta complicado hacer cálculos exactos. Resultará imposible alcanzar las 100.000 toneladas que se lograron en la pasada cosecha, pero en cualquier caso esta se define como «normal».

Según las estimaciones actuales del Servicio Territorial de Agricultura de la Junta se reducirá el rendimiento también en un 15% aproximadamente, ya que ha perjudicado especialmente que apenas haya habido precipitaciones durante los meses de julio y agosto. Un aspecto destacado a tener en cuenta puesto que ha impedido que la torta crezca y que la pipa se llene completamente. Eso sí, las lluvias de estas últimas semanas sí le han venido bien al girasol, debido a que han permitido terminar el ciclo de manera lenta y eso aporta más grasa, tal y como expresa Esteban Martínez, presidente de Asaja. Precisamente en cuanto a calidad, tanto de la pipa como respecto a humedades, se está exigiendo mucho más este año, tal y como confiesa Gabriel Delgado, secretario general de UPA.

La superficie en esta ocasión llega a las 56.000 hectáreas frente a las 66.700 del pasado año, una significativa diferencia para la que tampoco hay motivos alarmantes. Esteban Martínez cree que tal vez se haya decidido sembrar menos girasol debido a las altas expectativas en el precio del cereal, que generó que los agricultores se decantaran más por esa opción. En cualquier caso, la provincia sigue líder en la región seguida de Valladolid con casi 42.000 hectáreas.

En Arlanza se localiza el mayor número de hectáreas con cerca de 12.500 y después se encuentran Bureba-Ebro y Pisuerga con más de 12.000, según datos facilitados por el Servicio Territorial de Agricultura de la Junta. La producción media estará en unos 1.300 kilos, que como confirma Cristian Martínez, de COAG, sí resultará «ligeramente inferior» a la anterior campaña. Por su parte, Esteban Martínez destaca que en Bureba puede llegar a situarse entre 1.800 y 2.000 kilos, «que como en todo siempre repunta y también en el girasol» mientras que en el resto de comarcas no se notarán grandes diferencias.

Sin embargo, Gabriel Delgado maneja unas previsiones más bajas tras las primeras impresiones recibidas de agricultores que han arrancado. Se quedará la media en unos 1.100 kilos y eso le permite afirmar que «es una campaña bastante normal, no buena». La comarca más floja será Demanda, como menciona Juanjo García, de UCCL, pero pone el ejemplo de su pueblo, Pedrosa de Río Úrbel, para recalcar que «hay pipas que no han visto un litro de agua hasta septiembre». Por esa misma razón cree que si se atiende a la climatología de estos meses «va a ser hasta bueno» lo que finalmente se recoja.

En estos momentos el precio ronda los 520 euros la tonelada, lo que supone una importante subida con respecto al año anterior cuando se quedaba en unos 350. Y lo que sí parece claro es que de cara a la próxima campaña se pondrá más girasol debido al alto valor que tienen los abonos actualmente y por tratarse este de un cultivo que no lo requiere así como por su utilidad para la rotación.